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i Y ÁDMniSTRAaól! / /¿.(i
'/ L_lRICO-DRAMÁTlCA.
/ I, I
EL
DESHEREDADO
COIIDU IR TBES ACTOS, H mSO
ORIGINAL DE
D. VALENTÍN GÓMEZ
REPRESENTÓSE POR PRIMERA VEZ EN EL TEATRO ESPANpL EL 18 DE NOVIEMBRE DE 1884. . .
*
\<r-
MADRID
IMPRENTA DB A. PÉREZ DUBRULL. V\w Baja, núm, %%,
1884
Pablo. ¿Quién la ataca?
Elena. La calumnia,
Y usted, que, al venir, la afirma.
Esta obra es propiedad de su autor , y nadie po'drá , sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España y sus pose- siones de Ultramar , ni en los países coa los cuales haya celebra- dos ó se celebren en adelante tratados internacionales de propie- dad literaria.
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Los comisionados de la Administración Lírico- Dramática de D. EDUARDO HIDALGO, son los exclusivamente encargados del cobro de los derechos de representación y de la venta de ejemplares.
hecho el depósito que marca la ley.
v/
^-3- 33
/-
Tributo de justicia es declarar aquí que debo á la eje- <;ución de esta obra una buena parte del éxito que ha obtenido.
Antonio Vico, flexible, inspirado ó grandioso, según la situación requería , se propuso dominar al público, y acabó por hacerlo esclavo de su voluntad : privilegio únicamente reservado al genio. La Sra. Tubau, que tantos triunfos ha conquislado en la comedia , demostró que su talento es capaz de vencer todas las dificultades. En algunos momen- tos se elevó á la altura de las más insignes actrices que han honrado la escena española. El Sr. Catalina, á cuya buena amistad debo el desempeño de su poco simpático papel, lo caracterizó tan maravillosamente, que si los aplausos de los entendidos se oyeran siempre , en cada escena hubiese alcanzado una ovación. El veterano Fernández, regocijo tradicional del Teatro Español , probó que sabe hacer llorar tanto por lo menos como sabe hacer reir. La incomparable característica Sra. Zapatero, la señorita Casado y los seño, res Cirera yBalaguer, dieron al cuadro los toques necesarios para que resultara perfecto.
Reciban todt)s el testimonio de mi máá profunda grati- tud, y de mi cord^'^í'"''^'» «ij^wHíJ.
Con que me pinches. Ifjta. lQ°^ lástima 1
I Si fuera yo !.... (Como amenazándole $n broma.) Cándido. (Alargando el brazo para darle en la cara á Rita.)
¡Tul.... Lo creo :
Gomo que eres más remala.... Elena. Pero ¿ te estás quieto ? Cándido. ^s ella
Que me insulta. Rjta. I Tarambana I
Cándido. Vieja. .Elena. Vamos.
(Haciendo que se esté quieto y acabando de coeer.)
5
|
Cándido. |
Se acabó. |
|
Elena. |
¡ Justo ! Te irás sin corbata. (S» la pone.) |
|
Cándido. |
; E9 verdad ! ¡ Buena está ya ella I |
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Elena. |
I Qad qaieres , hijo I Se gasta |
|
(Mientras se la pone) |
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Muoho, y papá, aunque es muy bueno^ |
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Y sin descanso trab^ga , |
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No logra que de sus manos |
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Corran arroyos de plata , |
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En vez del agrio y copioso |
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Sudor que su frente baña. |
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Rita. |
Porque es tonto. |
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Elena. |
¡ Rita ! |
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Rita. |
Quiero |
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Decir que el señor se pasa |
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De bueno, y en este mundo |
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Al que es bueno lo machacan. |
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Cándido. |
Entonces voy á ser yo |
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Más malo que una pedrada. |
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Elena. |
Lo que has de hacer tú es traer |
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Buena nota. No te vayas |
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• |
Á aturdir en el examen ; |
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Que si te dan calabazas , |
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Para mi será disgusto, |
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• |
Para tu papá desgracia. |
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/ |
Ya sabes lo que es.... |
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Cándido. |
De sobra- |
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Pero el caso es que son tantas |
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Las asignaturas.... |Y ^ |
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Vete ahora á recordarlas ! |
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El grado de bachiller |
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En Artes es uoa papa ; |
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Créelo, mamá. |
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Elena. |
; Bah I No digas |
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Simplezas. |
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Cándido. |
¡ Simplezas I í Vaya t |
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Todos los chicos lo dicen.... |
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Rita. |
1 Los chicos I Razón que aplasta^ |
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Cándido. |
Quien va á aplastarte soy yo, |
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Si me llevas la contraria. |
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Elena. |
De todos modos, á ver |
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Si cumples como Dios manda. |
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¿Oyes? |
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Cándido. |
Sí; sí.... pero, mira; |
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Papá tiene cosas rdras. |
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¿Por qué no me recomienda |
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Como hacen otros? Bien maula |
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Es Garlitos, y bien pigre y |
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Y ya Tes qué notas saca. |
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No hay miedo que lo suspendan. |
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Aunque no conteste nada. |
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¡Y es natural! Don Fernando |
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Con los profesores habla ; |
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Ó busca quien ios conozca , |
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Y allá va con dos mil cartas; |
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Y al cabo, si una no pega , |
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Siempre hay otra que no falla. |
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Elena. |
¡Bonito es papá! |
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Rita. |
Sí; vete |
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Á. él con esa serenata. |
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Elena. |
Aborrece de tal modo |
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Todo aquello que no vaya |
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Por el camino derecho, |
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Que ni la vida aceptara. |
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Si, agonizando, debiera |
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Á una injusticia esa gracia. |
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Cándido. |
Pues luego que no se queje |
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De lo que ocurra. |
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Elena. |
Faltaba |
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Sólo que hoy á tu abnelito, |
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Que va á llegar, le obsequiaras |
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Con un suspenso. |
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Cándido. |
Por mf.... |
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( No voy á decir palabra ; |
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Lo estoy viendo.) ¡Ba I Hasta luego. |
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Rita. |
Gomo salgas bien.... |
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Cándido. |
¡Qué! |
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Rita. |
Nada., |
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Cándido. |
¿Vas á hacerme algún regalo? |
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Rita. |
He echado el ojo á una tarta |
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De almendras.... |
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Elena. |
(Con dulce reconvención.) \ Mujer I |
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Cándido. |
(Abrazándola,) \ Ay, Rita I.... |
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(Me quedaré con las ganas.) |
|
|
(Va á ealiry y entran Fernando y Luha.) |
8
" ESCENA II.
DICHOS , FERNANDO y LUÍSA.
Cándido. iDon Fernando I
Fernando. \ Hola^ estudiante 1
¿ Estás todavía en casa ? Cándido. Ahora me voy. ¿Y Garlitos? Fernando. Salió hace media hora larga. Cándido. Tiene numero más bajo
Que el mío. ¡ Adiós ! Elena. ¡Adiós I Calma,
Y no te aturdas. Cándido. Veremos.
Fernando. Buena suerte. Cándido. Muchas gracias.
(Y<M9 por el fondo con Rita.J
ESCENA IIL
ELENA , FERNANDO y LUÍSA,
Fernando. Estos hijos....
Luisa. ¿Y el pequeño ?
Elena. Ayer nos lo trajo el ama
De Hortaleza : está muy gordo. Fernando. ¡Por milagro I ¡Son tan zafias
Las nodrizas de la tierra,
Y sobre todo en su casa I Gomen mal : no beben vino , Abren puertas y ventanas , Dejando á las criaturas Entre aires : luego trabajan Gomo bestias.... [Ay, Elena! Nodrizas , de la montaña ,
Y junto á los padres. Elena. Gierto.
Pero, amigo, son muy caras ,
Muy exigentes.... Luisa. ¿Qué importa ,
Si crían bien? Elena. ^ Al que nada ,
Gomo tú , en oro.... Fernando. l.Pamplinas !
^
9
Elena.
Luisa.
Fernando.
Luisa.
Fernando.
Luisa.
Fernando.
Luisa.
Fernando.
Elena.
Fernando.
Elena. Fernando.
Elena. Fernando.
Elena.
Fernando.
Sí Ricardo se empeñara , ¿Qué digo empefiarse?, sólo Con qae le diera la gana , Tendría lo qae yo tengo,
Y aan más ; pero él está en Babia , Pone á todo inconvenientes,
Á caalqaier cosa le llama Picardía, indignidad , Bajeza , abuso ó estafa,
Y es claro : así están ustedes : Con dignidad.... y sin blanca. Tendrá usted razón , Fernando :
I Mas qué quiere usted que le haga ? ¿Qué has de hacer? Plantarte.
Justo.
Y hablarle gordo.
Y al alma. Decirle que es mal esposo. Que es un padre sin entrañas. Que lo primero es vivir Con decencia , como cuadra Á vuestra clase.
Evidente. Pero....
I Mire usted qué sala t I Qué muebles ! \ Y cuarto bajo I Estará lleno de ratas ; Chiquitín, sin luz, sin' aire.... ^
Y con todo eso no es ganga. Diez reales diarios.
i Bueno! Él lo quiere : santas Pascuas. ¿ Y adonde ha ido ese simplote ? Hoy llega su padre.
¡Cascaras! ¡ Otra boca más !
Por fuerza ; Al pobre viejo le faltan Los recursos : está enfermo : ¿Qué ha de hacer? Venirse á casa , Junto al hijo por quien tanto Se desveló.
Sin sustancia.
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Porque el hijo, que ha hecho ahora |
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Oposición á una cátedra , |
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Y acaso puede obtenerla |
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Si no sé duerme en las pajas , |
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Ni hace hincapié en el decoro |
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Ni en todas esas bobadas |
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• |
Que le están volviendo el Juicio |
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Gomo al héroe de la Mancha , |
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No dará un paso siquiera |
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Para inclinar la balanza |
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En su favor, y á la postre |
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Se quedará como estaba ; |
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Muy íntegro, muy honrado, |
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Muy caballero.... y muy mandria. |
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Elena. |
Será como usted lo dice, |
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De seguro. |
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Luisa. |
¿Y tendrás calma |
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Para aguantarlo? |
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Elena. |
¿Qué harías |
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Si en mi lugar te encontraras? |
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Luisa. |
Contéstale tú , Fernando. |
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Fernando. |
¡ Bonita es ella ! Buscaba , |
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Gomo golondrina errante , |
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Otra atmósfera más grata , |
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Y aquí dejaría el hielo , |
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Y la ventisca y la ^escarcha |
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Para los demás. |
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Elena. |
• ¿De veras? |
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Luisa. |
¡Pudiera ser! (Riéndose.) |
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Elena. |
¡Virgen Santal |
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Así te juzga y te juzgas: |
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¿Y vivís en paz? |
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Fernando. |
Y en gracia |
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De Dios. |
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Elena. |
• Lo dudo. |
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Luisa. |
1 Qué tonta I |
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El que vive en la abundancia |
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• |
TSa dichoso. |
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Elena. |
' No lo niego ; |
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Pero es que no se me alcanza |
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Que nudo que el amor hizo , |
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La pobreza lo deshaga. |
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Luisa. |
Donde no hay harina , dice |
11
El refrán.... Elena. Refrán qne fiíUa
Machas veces. Reconosco, Porque es yerdad muy amarga , Qae el resplandor del dinero , Ciomo el sol que el mando bafla , Fecnnda hasta el yermo estéril De la estúpida ignorancia ; Con ropaje de yirtod Á la iniquidad disíirau ; Sepulta á la fealdad Bajo deslumbrantes galas ; Da á veces vida al enfermo , Incienso á la cortesana , Dignidad al vil , y acaso Honor y gloria á la infamia ; Pero que el amor se extinga Al peso de la desgracia ; Que el dolor no estreche más Á corazones que se aman , Gomo unir suele el peligro Á los hijos de una patria , Eso lo dirán tus labios, Pero no lo siente tu alma.
ESCENA IV.
DICHOS, RICARDO, D. ÁNGEL y PABLO.
|
Ricardo. |
(Dentro.) |
|
Por aquí.... i Elena ? |
|
|
Elena. |
Ellos son. |
|
(Dirigiéndose á la puerta del foro.) |
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Fernando. |
(Á Lútea.) |
|
Esta nueva lotería |
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Que les cae. (SaUn.) |
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|
Elena. |
(Abrazando á D. Ángel.) ¡Padre I |
|
D. Ángel. |
I Hija mía I |
|
Elena. |
¿Qué iá[l (Cogiéndole del brazo y llevándolo á una |
|
mala butaca que hay en un contado. ) |
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|
Aquí.... en el sillón. |
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D. Ángel. |
¿El viaje? Bien. Demasiado |
|
Largo ; aunque es de sospechar |
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|
Que el deseo de llegar |
12 Me lo haría más pesado
Ricardo. (Preientando á Fernando y Luisa.)
Fernando Gil ; su señora; Vecinos y amigos tales , Qae no los hay más leales.
D. Ángel. Séanlo míos desde ahora.
Fernando. Así será.
Ricardo. (Presentando á Pablo y Elena recíprocamente. }
Mi mujer.... . Pablo, antiguo camarada
De colegio. Eiena. (Dándole la mano J Muy honrada.... Pablo. Más que lo es no puede ser. D. Ángel. ¿Y Gandidito, mi nieto?
Quiero verle; que le UaoieD . Ricardo. Hoy le tenemos de examen :
Será un bachiller completo. D. Ángel. ¡ Pobre muchacho I.... ¡Tan pronto
Metido en esa Babel
De librotes !.... Y eso que é\
No tiene nada de tonto. Ricardo. No lo tomaba usté á exceso
Respecto á mí. D. Ángel. Es diferente.
Ricardo. Sí ; yo era hijo solamente,
Y él es nieto.
D. Ángel. Pues será eso.
Fernando. ¿Y de dónde viene? D.Ángel. ¿Quién?
¿ Yo ? De la ^Montaña . Fernando. Aquello ,
Según dicen, es muy bello
En el verano. Elena. Un Edén.
Fernando. ¿ Usted lo conoce ? Elena. I Oh 1 Sí.
Allí mi infancia pasé ,
Allí á mi Ricardo amé ,
Y espero morir allí.
(Á D. Ángel.)
Aún veo, padre, aquel prado Que está de la iglesia á espalda , Como manto de esmeralda
13
De flores mil matizado; Aquellos anchos nogales, Aquellos robles aflejos Que parecen aún más Tiejos Junto á los tiernos maiEales ;
Y abajo el cauce sombrío Por donde, en hilos de plata , Entre guijarros desata
Sus puras ondas el rio ; Lugares todos risueflos Bafiados con la fragancia De recuerdos de la infancia
Y de amorosos ensuefios ; Allí pienso vegetar
Con mis amores á solas , Libre y lejos de las olas De este turbulento mar ; Yá través del aéreo tul Que entre las brumas se pierde. Ver abajo.... i todo verde 1 Ver arriba. ... i todo azul I Fernando. {Poesía!
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D. Ángel. |
No: realidad. |
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Ricardo. |
Y exacta. |
|
Pablo. |
Y encantadora. |
|
Luisa. |
Harás muy buena pastora |
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De aquella Arcadia. |
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Fernando. |
Es verdad. |
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Ricardo. |
(Á Pablo.) |
|
Pablo, ya sé que te pesa; |
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|
Pero, pues te hallé en el tren, |
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|
Hoy, aunque no almuerces bien» |
|
|
• |
Vas á honrar mi humilde mesa. |
|
Pablo. |
¡ Imposible ! |
|
D. Ángel. |
Yo repito |
|
El ruego por cuenta mía. |
|
|
Va usted á hacer compañía |
|
|
Á mi excelente apetito. |
|
|
Los dos solos, ¿ no es verdad í |
|
|
Y cuanto antes. |
|
|
Elena. |
Sin demora. |
|
Pablo. |
Yo suplico á usted, señora.... |
|
Ricardo. |
¿ Desdenes á la amistad I |
14
Pablo. Si tengo el tiempo tasado....
I Si lo sabes I O. Ángel. No es perdido
Cualquier tiempo bien comido.
Sino , al revés , muy ganado.
Conque.... Ricardo. i Justo 1 Al comedor. «
Fernando. (Á Luisa.)
Eran pocos.... Luisa. (Id, á Femando J \ Pobre Elena ! Fernando. Mira á ver si en su alacena
Falta algo, y.... D. Ángel. (Por Fernando,) Si este scñor.... Fernando. Mil graciav<}. Tengo que hablar
Con Ricardo. Luisa. (A Elena.) Y yo contigo. O. Ángel. Pues i eal : en marcha. (A EUna.)
Te digo
Que voy con gusto á almorzar.
(Vanee y derecha, D. Ángel del brazo de Elena» Pablo ofrece el brazo á Luisa.) Pablo. (Á Luisa.)
Sírvase usted conceder.... Luisa. Muchas gracias, caballero.
(Aparte.)
Es galán el forastero.)
Pablo. (ídem,)
(Es muy bella está mujer.) ESCENA V.
RICARDO y FERNANDO.
Fernando. Por la nueva obligación
Que te impones , es preciso
Que, más que nunca , sumiso ;
Escuches hoy mi opinión. Ricardo. Escucharla, como escucho
Tus consejos siempre , es poco. Fernando. Pero dejar de ser loco
Quizá te parezca mucho. Ricardo. Con arreglo á tu sistema
15
Fernudo.
Ricardo.
Femando.
Ricardo.
Fernando.
Ricardo.
Femando. Ricardo.
Fernando. Ricardo.
Fernando.
Ricardo.
Fernando.
Ricardo.
Femando.
Ricardo.
Fernando.
Quizá.
Si mi vos amiga Noteconyenoe....
Qae siga Cada loco con tu tema. Ricardo, ¿quieres ganar La cátedra?
Por sopuesto. El tribanal me ha propaeeto.... Ya lo eé : en primer logar. Mas no alcanza el que no mega ;
Y asi importa poco que El tribunal te la dé ,
Si el ministro te la niega. «
Dices muy bien : .mas yo espero Que no me la negará. ¿Por qué?
; Por qué I Claro está ; Pues porque soy el primero.
Y aunque es libre en la elección , Tal es la ventaja mía ,
Que desairarme, seria Escarnecer la opinión. Todo el muudo ha presenciado Los ejercicios....
De modo.... Que de mí lo espero todo , Pues todo me lo he ganado. Nada : tu eterno registro. ¿ Qué quieres ?
Que me concedas Que sin cátedra^ quedas Como no hablen al ministro. jCal
¿Te pasma?
Harto sé yo.... Mas repugna á mi conciencia Que se otorgue á la influencia Lo que á la justicia no. Siempre igual : ¡ siempre don Justo I ¿Pero querrá este mancebo Que se corte un mundo nuevo Por el patrón de su gusto?
16
Tus doctrinas serán bellas ,
Mas no te hagas ilusiones :
Buscar recomendaciones
íüs lo derecho : sin ellas
No anda espediente ninguno ,
Ni se da á nadie un destino ,
Ni se concede un camino #
Á un contratista importuno ;
Ni te escucha un Director^
Ni te absuelve un tribunal ,
Ni llegas á concejal ,
Diputado ó senador.
Y, en ñn^ pues me apuras tanto
Considera que hasta al cielo
Hay que pedir con anhelo
Por mediación de algún Santo.
Luego bien se me figura
Que sin recomendación ,
Ni aun la eterna salvación
Puedes darla por segura. Ricardo. De modo que Belcebú
Debe estar muy bien conmigo. Fernando. Probablemente. Ricardo. i Y yo digo
Que no me protejas tú ,
Y otro cualquiera también Que se interese por mi ? Mas , confiesa*^ : ¿ es asi Gomo se vence el desdén Del ministro?....
Fernando. i Hombre ! Confieso...»
Ricardo, i Si estoy ya de todo al cabo I Él fluiere hacerme su esclavo ,
Y yo no nací para eso. Ayer me hablaste otra vez Del mismo asunto , y querías Demo&trar que son manías Las dudas de mi honradez. Y, á vuelta de mil razones, Adiviné— hablando en plata — Que aquí de comprar se trata La fe de mis convicciones.
Fernando. Que él trabsge cuanto pueda
^7
Pop lograr qae ta talento.... Ricardo. ¿ Cree él qae mi entendimieato Es alhiga en almoneda? Pnes dile qae no se estilan Esas ventas en mí plaza ; Qae ios hombres de mi raza Ni se yenden , ni se alquilan. Qa^otismo, necedad , Orgullo....
Eso de mi enenta. Pero de la vuestra, venta , Ck)rrupci6n, indignidad..,. CSoitapara....
Tu posición Con la mía : eso has de hacer;
Y luego que tu mujer Haga igual comparación ;
Y tu chico, si se muere De hambre, y tu....
(Saliendo.) ¿Qué OS OSO?
Fernando. Ricardo.
Fernando.
Palilo. Ricardo.
Que hace el oficio de diablo Un amigo que me quiere.
I Ay, Pablo f
ESCENA VI.
DICHOS y PABLO.
Pablo. Eso es grave.
Fernando. No haga caso.
Este es un loco de atar ,
Y es necesario sacar
Á este loco de un mal paso.
Ayúdeme usted. Pablo. ¿Pues no?
Si usted se sirve explicarse.... Fernando. Que dice que es humillarse,
Pues que ya le concedió
Su cátedra un tribunal ,
Ver al ministro, ofrecer
Sus servicios . . . . ¡ vaya I . . . . hacer
Lo que hace cualquier mortal. Pablo. No es este arranque el primei*o (Riéndose)
2 _
18
Fernando.
Ricardo.
Fernando.
Pablo. Ricardo.
Pablo. Ricardo.
Fernando.
Pablo. Ricardo.
De su vida.... Siempre ha sido Un caballero camplido....
Y tín tronado caballero. Aún haréis qae me desate.... Explicándonos teorías
Que son puras tonterías. } Pues ! De un tonto de remate. I Conque ton to I . . . . Por Dios vivo. Que mi amor propio ofendéis , Necios , porque no sabéis Cómo el bien y el mal concibo, \ Cómo lucha mi razón....
Arrancad mi íe de aquí , (Dándose en el pecho)
I Y á ver quién me gana á mi Á desleal y á bribón ! ¡ Ja I I ja 1 ¿ Nos harás creer Que la cosa es para tanto? Bueno sofMPnque no santo : Mas sé bien lo que hay que hacer. ¿Tienes fe? Quema tu templo. ¿Honor? Quebranta tu escudo; Á toda maldad sé mudo , De toda vileza ejemplo: Al débil , capirotazo ; Con el fuerte , reverencia ; Silenciosa la conciencia ,
Y dexible el espinazo. Que tu mano se desmande
Y dé al prójimo un disgusto..., Mas, ¿ vences ? Tú eres el justo , El sabio, el ilustre, el grande.
Y habrá lo que siempre ha habido En este mundo traidor :
Laurel para el vencedor , Calvario para el vencido. Como pasa en cualquier lidia. Todo en la vida es igual : Una batalla campal,
Y el que pierde, se fastidia. Eso es , y así eí mundo acata De cada cuál el destino.
Y castiga al asesino
Que á un solo individuo mata ;
19
' Y al que haca mil atropellos , Porqae la historia los cuente ,
Á ese le ciñe la frente
Con inmortales destellos.
Y más aún : eambia hasta el nombro»
Según sea lo ultrajado :
El que mata á uno, i malvado 1
El que mata á mil, ] grande hombre!
Así es el mundo: eso pasa.
Ya estáis viendo que lo sé.
lías no es ese el mundo-qne
Será huésped de mi casa. Fernando. ¡ Y qoe ^tos sabios no entiendan
Que entre ser lobo ó cprdero,
Hay que elegir I Ricardo. Pues no quiero
Ser lobo. Fernando. Pues te meriendan.
Ricardo. Ó no.
Fernando. j Yaya I Y en adobo.
Ricardo. ¿ Por qué ? Fernando. ¡ Por qué 1 Muy sencillo.
¿No estás siendo un corderillo
Porque no quieres ser lobo?
¿No pasas angustias mil?
¿No te encuentras apurado
Á veces por un puñado
De duros, que un zascandil ,
Sin méritos ni talento,
Ni fortuna conocida,
C!on una mojer perdida.
Se gasta á cada momento ?
¿No te ahoga?..., Rieardo. ¿Gallarás?
Fernandor-¿Este modo de vivir?
¿Qué es esto sino servir
De merienda á los demás?
Ricardo. ¡ Pablo ! (Como pidiéndole auxilio,)
Fablo. La verdad : todo eso
Que te dice don Fernando , Me está, chico, demostrando Que tienes muy poco seso. Bien está que la conciencia
20
A toda ylrtnd respete ; Mas DO tanto que sujete Con grillos nuestra existencia. Ricardo. Corriente, Ya se acabó.
No sé qué es mal ni qué es bien. Soy un imbécil en quien La desgracia se cebó.
Y en medio de tanto alarde De concienzuda inquietud, Resulta que es mi virtud Escrúpulos de cobarde. Pero al cabo hemos de ver Quién mejor ha de salir : La desgracia en combatir , ó mi constancia en vencer.
Fernando. {Se acaból ¡Voy á buscar Á mi Luisa, y la del hnmo ! Que en esta casa presumo Que nos vais á contagiar,
Y tengo mucho interés
En no aprender, ni el camino
Que lleva á San Bernardino ,
Ni el que va hada Leganés. ( v<u$ por la derecha.;
ESCENA Vn.
RICARDO y PABLO.
Ricardo, i Siempre así I Su corazón , .generoso cual ninguno, Mas quiere verme hecho un tuno Que no en mala posíción«
Y en esta riña constante , Él me-arguye y yo replico : «Que tienes que hacerte rico «Que no he de hacerme tunante... .> Con lo cual, y esta virtud
De la que dice él horrores , Yo le debo mil favores ,
Y á mí él sólo gratitud. Pablo. Parece bueno. Ricardo. Y merece
Mi afecto, y á él me acomodo ; Porque es , en medio de todo ,
21
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Mejor de lo que parece. |
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• |
Seria nn hombre cal>al ^ |
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Si á SQ alma noble y hermosa |
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No le faltara ana cosa |
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Pablo. |
¿Blqaé? |
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Rioardo. |
Sentido moral. |
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Pablo. |
Porqae á tu opinión me asocio |
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Respecto de ese sentido |
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Qae siempre en ti he conocido , |
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Voy á fiarte nn negocio. |
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Rioardo. |
¡ Negocios á mi I Medrado |
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Qaedarás , si en mí lo fias. |
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Pablo. |
Tan £loil es , qae podrías |
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Encomendarle á un criado. |
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Es cuestión de buena fe. |
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Rioardo. |
Aon así.... |
|
Pablo. |
No te defiendas. |
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Necesito que me vendas |
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Estos créditos. (Saca uno* papeln.) |
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Ricardo. |
1 Por qué |
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No los vendes tú ? |
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Pablo. |
Porque hoy |
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Es imposible. |
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Ricardo. |
Mal&ana |
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Puedes hacerlo. |
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Pablo. |
Una anciana |
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Me está esperando, y me voy. |
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Ricardo. |
¿Tu madre?.... |
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Pablo. |
Me llama ansiosa ; |
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Tal vez se siente morir. |
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¿ Necesitaré decir |
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Que no pienso en otra cosa ? |
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Pongo el endoso al momento.... |
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(Se acerca al secreter, donde hay tintero y pluma, y mi- |
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pieza á'endosarloe mientras. habla, J |
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Fué una herencia. ... |
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Ricardo. |
Mas.... |
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Pablo. |
Procura |
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Vender bien. Se me figura |
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Que están á veíate por ciento. |
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No tengo por muy seguros |
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Mis informes. Tú verás. |
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Calculo que sacarás |
22
Ricardo.
Pablo. Ricardo.
Pablo.
Ricardo.
Pablo.
Ricardo. Fernando.
Ricardo.
Fernando.
Ricardo. Fernando.
De caatro á oinco mil daros. Le preguntaré á. Fernando , Qae de estas cosas entiende. Él, que en Bolsa compra y vende,
Y está siempre acombando Á sociedades y empresas Gomo eterno consejero ^ Redncir podrá á dinero Estas palabras impresas. Guando cobres....
Te lo advierto Por telégrafo, y te giro. ¡Hombre, por Dios I ¿Es un tiro Tal asunto?
Sí, por cierto. El oro....
Gomo te cuadre. Bien que volveré en seguida , Si lo permiten la vida
Y la salud de mi madre; De modo que es necedad Manifestar esas prisas. Vendes el papel, nie avisas,
Y guardas la cantidad.
(Femando y Luisa cruzan por ti forOy como fiara salir de casa y marcharse á la suya.)
¡ Ah, Fernando ! (Llamándole.)
(Desde el foro .) 4 Qué hay ? ¿ Al cabo Logró convencerle usted? (A Pablo J Es de los que en la pared
(Á Pablo, refiriéndose á Fernando)
Meten con la frente un clavo. Se trata ahora....
i Y que no empalen
Á hombres de tales ideas ! De que estos papeles veas
Y me digas lo que valen.
I Ah 1 ¡ Ya I Luego los veré.
(Se los guarda en el bolsiUo.)
Ahora voy al ministerio Á decir que un hombre serio
(Con afectación burlesca)
No pone en venta su fe :
23
Ricardo.
Pablo.
Ricanio.
Pablo.
Ricardo.
Pablo. Ricardo.
Pablo.
Ricardo. Pablo.
Ricardo.
Pablo.
Ricardo.
Pablo.
Cándido.
Ricardo. RHa.
Que no sacrifloarás Al intoréa el honor ; En fin.... qne eres el mayor Memo que he visto jamás.
fVeu$ con Luisa , ditjntéi de mtttr to« papeUt tn el boMU}.)
¡ Implacable 1
¡ Delicioso I ¿ Te hace gracia ?
Es buen amigo. Di más bien qae es enemigo Sitiador de mi reposo.
(Mirando eu reloj.)
¡ Oh ! I Qué tarde 1 ¡Adiós I
Espera.
Te acompañaré.
¡ Tü|| Qaita. Voy á hacer ana visita De camplido, á la carrera ; Luego un encargo y y después Á la estación sin demora. Pero....
(Abrazándole.) \ Adiós! Queda uua hora; El tiempo justo.
i Adiós y pues!
(Le abra%fif y le acompaña hcuta la purria , 9aU$ndo al paeiüo, donde vuelve á detpediree.)
\ Que esté bien tu madre I
Gracias. Te giraré.
Me importunas.
(Vate. Ricardo vuelre hacia el proeceniOy y va á diri» giree á la habitación donde ee supone que están su mti« jer y su padre^ y entran por el foro Cándido muy triste, y Rita que lo trae medio abrasado, )
ESCENA VIII.
CÁNDIDO, RITA y RICARDO.
Para él todas las fortunas , Y para mí las desgracias. ¿Qué es eso?
Nada, señor.
24
Ricardo. Rita.
Ricardo. Cándido.
Rita.
Ricardo. Cándido. Rita.
Ricardo. Rita.
Ricardo. Rita.
Ricardo.
Cándido.
Rioardo. Cándido. Ricardo.
Cándido. Rita.
Ricardo.
Qaeasted es may bueno.... ¡Glaro^!
Y á todo pone reparo,
Y estima en macho el honor;
Y usted no ceja, aunque ceje El mundo, ni en un tantico.... ¿Y qué?
Pues nada; que al chico Lo han partido por el eje. ¡Ehl
¡ Si mi suerte es más mala !.... Me tocó de Tiko*Brahe.... Las calabazas que trae No caben en esta sala. ¡ Mentira I (A Cándido,) Di tú que miente. ¡Sil ¡Mentir!
No dé usted gritos, Porque en cambio....
¿Qué?
Á GaHitos Le han dado sobresaliente. ¡ Esto más !
No se descuida Su papá, y toca el teclado.... No es eso : es que este malvado Me quiere quitar la vida. No, señor; si sá más que él. ¡ Si ha contestado muy mal ! ¡ Si ha dicho que el lago Aral Estaba junto á Teruel 1 ¡Si á Aníbal lo ha hecho romano^
Y de Amílcar Barca suegro;
Y ha dicho querrá muy negro Escipión el Africano !
¡ Disculpas de tu torpeza I Son verdades.
Ya haré yo Que entre, si la ciencia no , Esta silla en tu cabeza.
(Amenazándole con una silla.) PerOy papá.... (Huyendo.) (Amparándolo con su cuerpo.) ¡Señorl.... ¡Anda!
Tras de suspenso, garrote. Al que es duro de cogote
2&
Con el palo se le ablaada.
(Cándido huyt d§ Ricardo, dando gñion dé auarilio, y jalen E1$na y D, Ángel por la pu9ria dtrúeha.)
ESCENA IX.
DICHOS , ELKNA y D. ÁNGEL.
|
CáRdldo. |
(Gritando.) |
|
¡Mamá I |
|
|
Elena. |
¿Quá pasa? |
|
Cándido. |
(Refugiándose trat de Elena y D, Ángel.) |
|
¡Ay de mi! |
|
|
D. Ángel. |
¡Hijo mío! (Abrazando á MU nieío.) |
|
RIoardo. |
He de matarle. |
|
D. Ángel. |
Si te atreyes á tocarle. |
|
Verás tú quién manda aqoí. |
|
|
RIoardo. |
Usted no sabe.... |
|
Gandido. |
¡ Ay, abuelo ! |
|
Han sido injustos conmigo. |
|
|
Elena. |
¿Suspenso? |
|
Gandido. |
Sí. |
|
Ricardo. |
¿Qué castigo |
|
No merece ese pilluelo? ^ |
|
|
D. Ángel. |
¿Por eso ? ¡ Vaya una cosa I |
|
El miedo.... |
|
|
Cándido. |
¡ No I La fortuna. |
|
D. Ángel. |
£1 miedo. Habrás dicho alguna |
|
Barbaridad horrorosa. |
|
|
Cándido. |
Tanto.... |
|
Rita. |
¡Nol |
|
Ricardo. |
1 También tú vas |
|
A decir?.... |
|
|
Rita. |
Porque se entere, (A D. Ángel/ |
|
Diré que el seftor no quiere |
|
|
Recomendarlo jamás. |
|
|
Y así que al pobre lo'atacan |
|
|
Gomo á una cosa perdida ; |
|
|
Y á poco que se descuide.... |
|
|
¡Es natural I.... Lo machacan. |
|
|
Cándido. |
Eso es , abuelo. |
|
Elena. |
Y yo abundo |
|
Rn vuestro modo de ver. |
26 D. Ángel. (A Ricardo.)
Hijo mío, hay que tener
Un poquito más de mundo.
Si exageras.... * Ricardo. No exagero ,
Padre mío* D. Ángel. Quizá sf .
Ricardo. Lo que de usted aprendí ;
, Justicia én todo : eso quiero.
Dócil soy á la enseñanza
Que usted me dio. D. Ángel. ¿ Y yo decía
Que todo asi se debía
Lleyar á punía de lanza?
Ni yo era tan indiscreto ,
Ni me cupo en la mollera
Que mi enseñanza sirviera
Para reprobar á un nieto. Ricardo. Gomo estudia él , yo estudié.
Nadie me recomendó.
¿.Usted recuerda si yo
En algo le disgusté? D. Ángel. ¡ Nunca, eso no ! Por ningún
Ck)ncepto. Eras tú , en verdad ^
Mi orgullo y mi vanidad....
] Y sigues siéndolo aún I
(Le abraza con gran efutión.)
ESCENA X.
DICHOS y FERNANDO. Fernando. \ Firme I \ Firme I (D. Unga y Ricardo «• separan,)
¡ No I ¡ No I Insistan
En el achuchón. Ricardo. ¡ Fernando !
Fernando. (A d, Angei.)
I Le. está usted felicitando
Porque se queda j?^ istam ? Ricardo. ¿Qué dices? Fernando. Lo regular,
Lo lógico, lo esperado. Ricardo. ¿Mi cátedra ?. . . . Fernando. Se la han dado
27
Al qae iba en tercer lagar.
(ñila tira d$ un brazo á Candidiío pmra lk9ár$e¡o ; ptro el muéhfkcho n r$mU , ponkndo at9nción á lo que «• habla,)
Ricardo. ] Al tercero t Es an horror. Fernando. ¡ El horror de los horrores ! Ricardo. ] Si de los opositores
Precisamente era el peor ! Fernando. Pero se dio buenas trazas ,
Y la ha pescado.
Rita. ¡ Ahí está !
Cándido. (0^*^ m ha separado de Ritaf y se acerca al abuelo para decirle de modo que lo oigan todot.)
Y^ ve usted cómo á papá Le dan también calabazas.
Ricardo. ¡ Bribón I ( Amenazándole. J
Elena. ¡ Yete I {Á Cándido, que te va con Rita.)
ESCENA XI.
ELENA, RIOARDO, D. ÁNGEL j FERNANDO.
D. Ángel. Se desquita .
LeiDJariaste.... Ricardo. Y me ha humillado.
I Este golpe inesperado .
Toda autoridad me quita ,
Hasta con él ! Elena. Ten más calma.
Fernando. La culpaos.... Ricardo. Es de mi suerte.
Que en deshojar se divierte
Las ilusiones del alma.
En mi estudio, en mi trabajo
Toda mi fortuna estriba.
El me está diciendo ¡arriba!
Y la suerte dice ; abajo I
¡ Y abajo siempre 1.... Es cruel Por noble escala buscar La manera de llegar De la fortuna al cancel ;
Y al tocar en el peldaño Que era toda mi ilusión , Interponerse el burlón
28
|
Rflpectro del desengaño: |
||
|
Y llega el vil, y conquista |
||
|
Lo que quiere,... ¡Á tal contraste |
||
|
Ya no hay paciencia que baste , |
||
|
Ni virtud que se resista! |
||
|
Fernando. |
¿Al ña lo vas viendo claro? |
|
|
Ricardo. |
Del infortunio á ia luz. |
|
|
Fernando. |
¿Quieres arrojar tu cruz Sin necio monjil reparo , Y á mi amistad verdadera Dando inefable alegría , Ganar en un sólo día |
|
|
^ |
El pan de tu vida entera? |
|
|
Elena. |
¿Qué dice usted? |
|
|
D. Ángel. |
¿Cómo es eso? |
|
|
Ricardo. |
Habla. |
|
|
Fernando. |
Y todo en tu interés. Mas no me digas después Si en el fiel está ó no el peso. Podría hacer por mi cuenta El negocio.... y lo mereces. Mas ver prefiero mil veces Á tu familia contenta. Que próspero y sonriente La vida pases tranquilo, Y no te tenga de un hilo La necesidad pendiente. |
|
|
Ricardo. |
I Acaba I |
|
|
Elena. |
¡ Dios Soberano I ¿Será verdad? |
|
|
Fernando. |
Yo lo digo , Y basta. Pablo , tu amigo , Te pone el oro en la mano. |
|
|
Ricardo. |
¡Sus papeles I.... |
|
|
Fernando. |
Aquí están. (Los saca.) |
|
|
• |
Te habrá dicho que darían |
|
|
Por ellos , si se vendían , |
« |
|
|
Cinco mil duros ? (Ricardo hace signo |
afirmativo.) |
|
|
Darán |
||
|
« |
Veinticinco mi) . |
|
|
Ricardo. |
(Encogiéndose de hombros.) Mejor Para Pablo. |
|
|
Fernando. |
Para ti. |
Tú le darás el vendí.,.. Ricardo. [ Si I Por todo sa Talor. Fernando. { Estúpido 1 1 No me entieodeef
Ricardo. (Con Moma.)
Puede ser. i Soy tan cerril I.... Fernando. Tú compras por cinco mil »
Y luego á mí me los Tendes.... Ricardo. ¿A ti?
Fernando. Por medio millón
Que te entregaré al contado. { En ty vida has sospechado Tan hermosa operación I
Ricardo. Ni á comprenderla del todo
Alcanzo» ni en ti me explico....
Fernando. Mas si voy á hacerte rico,
¿i ti qué te importa el modo?
Ricardo. Tu criterio....
Fernando. Ya yolyemos....
{Á Eltna y D, Ángel.)
Díganle ustedes, por Dios, .
Que no sea atún. Elena. Los dos
Ni voz ni voto tenemos. D. Ángel. Bien estará lo-qae él haga. Fernando. ¡ Si el negocio es evidente I
Él compra al precio corriente,
Y al precio corriente paga. Sólo que yo, porque veo , Que.... asi la cuenta me sale, Le doy más de lo que yale ,
Y se hace rico, y laus Deo. D. Ángel. Yo no hallo en eso baldón
Ni ofensas á la moral. Elena. Parece muy natural
Y justa esa operación. Femando. ¿ No ha d^ ser ?
Elena. (Aparte.) (i Virgen María I)
Ricardo. (Aparte.)
( ¡ Si fuera lo que asegura !.... Es demasiada ventura Para que pueda ser mía.)
Fernando. ¿Conque vamos á endosar?....
Ricardo. Espera un poco, ¡ pardiez! ,
30
Qae si snerte y honradez Hoy se van aquí á encontrar Unidas por lazo faerte , No vendrán con tal llaneza La honradez por su nobleza , Por haésped nuevo la suerte.
Fernando. Bien.
Ricardo. Tu proyecto repruebo
Si á perjudicarte vas , Pues no he de deberte más De lo mucho que te debo.
Fernando. ; Ah I No : no te cause apuros Mi generosa arrogancia , Porque sobre tu ganancia Gano yo cinco mil duros.
Ricardo. Entonces resultará
Que á Pablo no le conviene El valor que el papel tiene ^ Sino el valor que tendrá. Tú sabes que va á subir De seguro.
Fernando. i Soy yo bobo !
Ricardo. ¿Y acaso no es también robo El robo del porvenir?
D. Ángel. (Robol.... ¡Hijo mío!
Elena. Eso no.
Mira lo que haces.
Fernando. i Qué diablo I
¿Por qué hemos de darle á Pablo
Lo que él nunca imaginó?
La sociedad franco-hispana,
Cuyas son estas acciones,
Litiga por diez millones
Que le deben. Si los gana,
Es de absoluta evidencia
Que multiplica el valor....
¿Los ganará? Sí, señor :
I He visto yo la sentencia I
He aquí el secreto del cual
Depende que este papel
Suba á ciento y más. ¿ Tiene él
Que ver en esto?
Ricardo. Si tal.
31
¿La sabida es cierta? Fernando. i Es
Infalible I Ricardo. (Aparte.) ¡Honra tirana I
—¿Y cuándo? Fernando. En esta semana.
Ricardo. Luego es robo : ya lo ves. Fernando^- Di negocio. Ricardo. Venga acá
Ese crédito endiablado.... (Lo coge,)
Hijo soy de padre honrado ;
Honra sólo en mí verá. D. Ángel. { Bravo , hijo ! Elena. (Aparte.) Desprecia el oro....
{Pobres hijos 1
Ricardo. (Encerrando loe papelee en un cajón del eecreter.)
Al encierro.
I Y aun parece poco el hierro
Para guardar mi decoro ! Fernando. {Pero hay tal!.... Conque me avengo
Á que este negocio lo hagas
Sólo tú.... ¿y así me pagas
El cariño que te tengo ? Ricardo. | Femando del corazón !
¡Tuya es mi sangre.... mi vida I
Pero que tu amor no pida
Al mío una mala acción. Fernando. Eso es soberbia , 6 marcada
Insensatez , no heroísmo. Ricardo. Sofismas del egoísmo
Contra mi conciencia honrada. Fernando. Pues, h\jo, siguiendo así ,
Te morirás de hamb.re.... y de honra. Ricardo. Morir de hambre no deshonra :
* j Vivir de la infamia sí I Fernando. {Mentecato! ¿Eres capaz?.... Ricardo. { De todo, sí I {No me aterra «
Estar con el mundo en guerra ,
Si estoy con mi honor en paz !
(Fernando ee va muy contrariado. Ricardo abraza á i« padre y á eu mujer, y cae el telón)
FIN DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO.
La misma deooración.
ESCENA PRIMERA.
RICARDO y ELENA.
(Ricardo entra de la calle, y contempla á m mujer trabajando
Junto á la reja.)
Ricardo, i Trabajando sia reposo
Gomo ana esclava, sujeta
De la escasez fementida
Á la indomable cadena I Elena. ; Qué remedio ! Más angustias
Tu corazón noble estrechan,
Que, sobre el trabajo, sientes
Lo ruin de la recompensa. . Ricardo. No sabes bien .... Elena. Lo que ignoro
Me lo dice la sospecha ,
Y en siendo desagradable, De seguro nunca yerra. ¿Qué te han dicho?
Ricardo. iNada en suma.
Que traduzca más novelas
Y más libros sin sustancia ,
Y más odiosas simplezas , Si quiero ganar mil reales
Más al afio.... j Honra á cualquiera
Que es doctor, como yo soy ,
En filosofía y letras.
Tener cuatrocientos duros
Desueldo anual I Elena. ¡Es miseria
Ciertamente ! Ricardo. Y entre tanto,
-El que explota por entregas
Elena. Ricardo.
Elena. Ricardo.
Elena.
33
Todo lo Til qae prodaoe La frivolidad francesa , Se está haciendo millonario. Ya tiene hotel, carretela » CSasa de campo, un negrito , Secretario y cocinera De primer orden.
I Y entiende?.... I Vaya ai entiende de letras I I Las ba llevado á la espalda Gnando era mozo de imprenta I Dentro de dos ó tres años Será ministro de Haciend)i , ó senador vitalicio , ó titnlo con grandeza. Así es el mundo.
Ya veo Que el mando es de una manera.... Yo he visto, en cambio, crnaar Por delante de mi reja , En un lando que arrastraban Dos potros de raza inglesa, Á una mcger entre pieles De nutria y armiño envuelta , Despidiendo de sus ojos Relámpagos de soberbia , Tales que más que miradas Parecían desvergüenzas. La he conocido. Era una De esas mil aventureras Que el vicio opulento ^Iquila ,
Y el impudor lisoi^ea , Llenando de oro y perfumes Su corrompida existencia. Su vista produjo en mi alma Tal amargura, que hubiera Perseguido aquel carru^e , Lanzando gritos de hiena Gojitra el mundo que no arroja De su seno e.?as vilezas, Contra el ocioso magnate Que en eso gasta sus rentas,
Y contra la misma suerte
34
Ricardo.
Elena.
Ricardo.
Eiena.
Ricardo.
Elena.
Ricardo. Elena. Ricardo. Elena.
Ricardo. Eiena.
Que á gente tal da riquezas. I Tienes razón! Hay horribles Injusticias en la tierra Qae , bien miradas , parecen Escarnio de la conciencia. Fernando á veces arguye Con tanto Yigor....
Que aterra , Porgúele ayudan los hechos Con espantosa elocuencia. En estos días amargos Más la memoria recuerda, Cómo á mi padre un amigo Le robó vida y hacienda.
Y el criminal opulento Quizá dejó pingüe herencia Con que gozarán sus hijos
De los bienes de la tierra. (Pausa.) ¿Y mi padre?
Á Misa.
I Pobre Viejo I Al llegar á la meta De su vida , cuando más Cuidados el cuerpo anhela ,
Y el espíritu más calma , Menos cuidados encuentra
Y menos paz.
Hasta ahora No sabe , aunque lo sospecha , Cuántas cosjas hay que hacer Porque no falte en la mesa Ni lo que el gusto le pide , Ni lo que el doctor le ordena. Privándote tú....
De nada, j De todo !
I No 1 ¡Si supieras Lo que el más pequeño exceso Hecho de continuo , cuesta I Y á Cándido hay que buscarle Un profesor.
Y á Hortaleza Hay que mandar el importe
35
Ricardo. Elena.
:Rlcardo.
Elena.
Dlcardo.
Elena. Ricardo.
Elena. .Ricardo.
De dos mesoF.
¿ Dos se adeudan Á la nodriza ?
Y van cnatro Que nuestra honrada sirrienta , La pobre Rita , no cobra Ni un real.
fPcueándou nervioio y agitado,)
\ Pues es lisonjera Nuestra posidón sin duda I I Y el poryenir se presenta De color de rosa y nácar, Salpicado de oro y perlas !.... ¡ La cátedra !.... Era mi sueño.... Mi ilusión , mí recompensa.... Trabajé con tanto ahinco. Tantas noches pasé en vela Devorando libros , tantas Esperanzas puse en ella , Que el desengaño me ha herido Gomo si en noche serena El cielo sobre mi frente Desprendiese una centella. No te amilanes por eso; [ Valor , Ricardo , y paciencia ! Dios es bueno , y no abandona Á los suyos.
Pero deja Que la astucia y la perfidia, La audacia y la desvergüenza , Monopolicen las altas Dignidades de la tierra ,
Y da al orgullo palacios
Y chozas á la modestia.
I Y acaso van siempre unidas La ventura y la riqueza ? Ks verdad : Dios justiciero Todo lo mide y compensa ,
Y este amor de que gozamos , Á muchos ricos les niega. Dicha que el oro no compra.... Que á veces el oro ahuyenta. Eso no ; porque te juro
36
Qae poseerlo quisiera, No por mi y \ Dios es testigo I I Por vosotros ! j Por mi Elena I Si por eso cabalmente Mi corazón se rebela CSontra la suerte enemiga Que me persigue y me cerca , Desbaratando mis planes, ó amargando más mis penas I
ESCENA II.
DICHOS y D. ÁNGEL.
Elena. Ricardo.
D. Ángel. ¿Qué hablas de penas?
Ricardo. i Hay tal t
¿ Qué penas puede aquí haber ?
Las que siempre ha de tener
El cuidado paternal. D. Ángel. ¿ Alguna de las trastadas
De Cándido?
No, señor*
Justificado temor
De que vuelva á las andadas.
Si el verano no aprovecha ,
Ni lo perdido recobra.... D. Ángel. Para calabazas sobra
Con la reciente cosecha.
¿Y eso no más os apura?
Y es bastante.
No me fio :
Pues veo aquí en torno mío ^ Mirar triste, frente oscura, Tal cual lágrima furtiva, Tal cual sofocado anhelo ; Hondas huellas de desvelo , Señales de in^iuietud viva....
Y el recelo, que es ladino, Ha llegado á imaginar, Que me queréis ocultar Algo que quizá adivino.
Ricardo. D. Ángel.
37
•Itioardo. j Ocnltarle I ¿ De qué suerte?
0 son ó no son antojos
El llanto de nuestros ojos , Las señales que usté advierte De la inquietad en que estamos* ¿Son antojos? Nada son. ¿Son verdad? Pues no hay razón En decir que la ocultamos. Porque sí es fácil leer En llanto, mirada y frente , Fuera ocultar neciamente Lo que todos pueden ver. D. Ángel. Tu argucia se desbarata
Por si misma. Nadie ignora Que el alma á veces traidora En el rostro se delata ;
Y aunque ocultarse pretenda , Porque sospechas recele , Casi nunca evitar suele
Que un simple gesto la venda.
Y esconde mal sus enojos Detrás de una cardjada. Pues el alma desgarrada Se asoma entera á los ojos.
1 Ilusión I ¿También dirás
Qae me oye Elena con calma ?
(Observando qu« Signa tt Una «I panudo á lot ojoi»)
(Á eüa.)
Las madres tenéis un alma Más franca que los demás, babla tú : di con franquesa Si estoy sofiando 6 despierto; Aflrma qae sólo es cierto Qae he perdido la cabeza ; Jura qae es antojo vano , Aunque de í^o vacilas, La perla de tus papilas Que me ha caído en la mano. I Señor I
¡Padre! Si nosotros.:.. Ya vuestro pesar sospecho.. Mas me negáis el derecho
Bleardo. D, Ángel.
€lena. Rleardo. D. Ángel.
> .• •
38
Elena. D. Ángel.
Ricardo. Elena. D. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
De safrirlo con vosotros.
Y esto es una picardía , Una infamia.... Si, seflor.... I Para ellos todo el dolor,
Y para mí la alegría! I Quién ha visto?....
; Padre amado! Lo sé todo, hija querida. Estáis pasando la vida Que pasa el desheredado ; No el obrero , el menestral, Que con poco se contenta , Sino el que vive y alienta De la vida intelectual : El que su virtud no doma Ante ofertas de villanos ,
Y en sociedad de milanos Hace oflcio de paloma.
Y cuando es la casa escombros , Llega un viejo miserable
Á ser carga insoportable De vuestros débiles hombros. ¿Y usted piensa?....
¿Quién le dijo?..., Pien30>que vine á aguardar El momento de espirar Entre los brazos de mi hijo.
Y que á este dulce consuelo De una vida triste y larga , Se opone la prueba amarga Con que os aquilata el cielo.
¿ Pero usted ha sospechado ?. . . . * No sospecho : cierto estoy De que , á pesar vuestro , soy Un estorbo harto pesado. ¡ Padre I
No hay nada que hablar. ¡ La pobreza !.... No me extraña.... Me volveré á la montaña , Á mi solitario hogar.... ¿Hambre ? No la he de sentir. Yi cas y hazas me darán Rica leche y tierno pan
39
RicaNo.
D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Elena. D. Ángel.
De borona...., i y á vivir! Nada me cansa temor, Sino estar solo otra vez ; Qne si es mala la vejez , Estando solo es peor. Pero....
I Basta ! No consiento Qne siga nsted , padre , hablando , Porqne me está desgarrando El corazón con su acento. ¿ Usted carga ? ¿ Usted estorbo ? ¿ Y de nn hijo ? ¡ Padre mío 1 . Ni el alma perdió sn brío , Ni la dura espalda encorvo Ante el trabi^o y la Incha Contra la fortnna loca. I Qne hoy la recompensa es poca ? Pero la esperanza es mncha. Ni hay motivo ni ocasión - De apnrarse y cavilar. Usted á pedir , yo á dar ; Porqne esa es mi ol^igación. ¿Qne trabajo, y Incho? Asi También nsted trabigó. « ¿Qué menos he de hacer yo Qne h) qne hizo nsted por mí? iHyol
¡Si la sangre fuera Mercancía , yo le fío Que por nsted, padre mío, Toda mi sangre vendiera 1
fAbrazándoU,)
I Bendito seas!
(Aparte,) Señor,
¿No premiarás sn honradez? Dulce será mi vegez Mientras conserve tn amor.
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ESCENA III.
DICHOS y CÁNDIDO , por el foro.
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Cándido. |
Baenos días. |
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D. Ángel. |
Ven acá |
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Descastado rapazuelo. |
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Hoy no te he visto. |
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Cándido. |
(Con frialdad,) \ Hola , abuelo ! |
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Ricardo. |
¿Qué es eso de hola? |
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Eiena. |
I Ya, ya I |
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Entras de un modo.... |
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Cándido. |
(Volviéndote hada Elena,) ■ \ Psché I |
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Eiena, |
(Reparando en él.) \ A VCrl |
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^Qaé tienes aquí? (Señalando la naris.) |
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Cándido. |
I Yo! Nada. |
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Eiena. |
La nariz ensangrentada.... |
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I Mírale f (á Ricardo). |
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Ricardo. |
¡Sil ¿Qué ha de ser? |
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Cachetina ó coscorrón. |
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I Son de oro estos angelitos! |
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Cándido. |
Cachetina con Cari i tos, |
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Porque me ha llamado hambrón. |
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Ricardo. |
¡Hambrón! |
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Cándido. |
Y otras cosas. |
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Eiena. |
¡Sí! |
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Cándido. |
Pero lleva una.... |
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Ricardo. |
¿Qué dices? |
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Cándido. |
Él me ha dado en las narices : |
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Yo le he puesto un ojo asi. |
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(Señalando la hinchazón.) |
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¡Pues no faltaba más que eso! |
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1 Porque él tenga cuanto quiera |
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Va á insultamos?.... Ni que fuera |
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El hijo de un principesa. |
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Ricardo. |
Y en resumen.... |
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Cándido. |
En resumen , |
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Ha dicho que su papá, |
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De ti y de todos está |
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Hasta aquí. Que le consumen |
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Lo que él con arte ha ganado |
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Elena.
Ricardo.
Tu soberbia y tn altivez.
Qae 69 may buena to honradez
Para TÍYír de prestado.
Que es mny grande ímpertineDoia
Ser Yolontarios mendigos ,
Y moler á los amigos En nombre de la conciencia. Que , en fin , por tu culpa, todos Pasamos horribles hambres ,
Y somos anos pelambres Que nos comemos los codo9. t Y más airado me paso. Que de ello dio fe completa El codo de esta chaqueta ,
Comido ya por el aso I (Eruéñando un codo rato.) (A Rieardo, que ha oido todo uto eon demontraciont» de ira y de vergüenza.)
{ Ahí (Ricardo!
Ya colijo
Lo que me dice tu afán.
Que tu alma abrasando están
Las palabras de nuestro h^o.
Si mi rabia adivinó
Cuánto te hace esto sufrir,
¿Para qué me has de decir
Lo qué estoy sintiendo yo ? D. Ángel. Pero hacéis caso.... RIeardo. De nada,
Padre mió. ] Niñerías I
Sólo que hay algunos días
En que parece cargada
La atmósfera de un vapor
Que se dilata y transforma ,
Y toma á veces la forma De un demonio tentador.
' Y la razón más tranquila Se perturba y oscurece ,
Y el corazón se ennegrece
Y la voluntad vacila.
Y como el sol se apresura Á huir si la sombra viene, Huyela virtud, que tiene,
42
D. Ángel. Ricardo. D. Ángel. Ricardo.
. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
Ricardo.
Gomo el sol, su noche oscura. La virtud» hija del cielo , Debe ser perpetua aurora. El corazón , cuando llora , . Busca en la noche consuelo. { Ah t No quiero adivinar Tu pensamiento....
¿Porqué? Que he tenido mucha fe ,
Y que me empieza á faltar : Que otras ideas oprimen Mi cerebro ardiente y loco , Y, en ñn, que ya poco á poco
Voy comprendiendo.... { hasta el crimen ! j Doblar la frente á la dura Adversidad!.... ¡Fementido I El alma honrada ha nacido Para mirar á la altura.
* ¿Hay tormenta? Pecho fuerte Á una y otra sacudida ;
Que el combate de la vida Lo acaba pronto la muerte. * ¿Triunfa el malo? No lo siento; Porque yo sé que consigo Lleva siempre su castigo.... ¿Cuál es?
El remordimiento.
* Y menos que nadie puede Ser infame el buen cristiano , Porque en este mundo insano Ya sabes lo que sucede ; Guando se cuenta ó se ve
La infamia de algún creyente , ¡Qué alborozo entre la gente Honrada, pero sin fe 1
Y es que en tal contradicción Se supone este argumento ; Honrado el descreimiento, Infame la devoción. * Todo es verdad, y, á mi ver, Si de alga en esto he pecado , Es de haber exagerado
43
GDmplimientos del deber.
Usted lo sabe ; asted mismo
Me lo ba ecbado en can. D. Aniel. Es oierto.
Rioarilo. Paes si ya con gusto advierto
Qae á mis pies se abre el abismo ,
Y basco ea sa oscuridad Consuelos á mi inquietud, I Qaé asaltos á mi virtud No dará la iniquidad?
Y ja ha oído usted; la gente Aprecia allá á su manera
Mi virtud.... Porque quisiera Que no fuese ni indigente , Ni mendiga de un hermano.... I Mártir siempre ; eso he de ser ; Qae no puedo ni tender Al transeúnte la mano ! D. Ángel. ¿Ya te exaltas? Se acabó.
Exageras. fÁ Cándido,) Ven acá ; Lo que dice ahora papá No se lo he enseñado yo. Que fuese leal , y honrado ,
Y caballero : eso sí ;
Y he de enseñártelo á ti ,
Si es que no lo has heredado. Pero no que trae perjuicio La virtud siempre y sin tasa , Aunque ponga mesa y casa Á sus adeptos el vicio. No, hiio mío ; al qae parece Más dichoso , á aquel tal vez Le reserva la vejez Todo el mal que él se merece.
Y el que millonadas cuenta , Tiene, como aguda espina ,^ Un hijo que le asesina ,
ó ana mujer que le afrenta. Porque todo está , en rigor, Compensado por el cielo ,
Y no hay dolor sin consuelo > ^ sNi hay ventura sin dolor.
44
Cándido. D. Ángel. Elena.
Ricardo.
¿ Lo olvidarás ?
I Por supuesto ! Siempre honrado /aunque té apene. ¡ Siempre honrado I
(D, Á»g$l y Elma tienen en medio á Cándido , mienlras Ricardo está á un lado luchcMdo con eiu pensamientos,)
D. Ángel. (Cogiendo á Cándido por un hrazo y poniéndolo Junto á
Ricardo.) ^ Á ver SÍ tiene
Que decir tu padre á esto Alguna cosa....
¡ Oh I I Por Dios I ¡ Antes muerto que malvado !
(Abrasando á su hijo.) Honrado él. (Por D, Ángel.)
Gomo él yo honrado.... ¡ Sé tú digno de los dos !
(Femando aparece «n la puerta del fondo.) (Ricardo á Elena , D, Ángel y Cándido.)
I Dejadnos I
¡ Es él ! (A Ric) Ten calma. Sé prudente.
Nada teman.
(Los conduce suavemente hasta la puerta derecha , por donde se van.)
Elena. D. Ángel. Ricardo.
ESCENA IV.
FERNANDO y RICARDO.
Fernando. Chico , me miras de un modo , Que si no te conociera , Más que tomar la palabra Me harías tomar la puerta. ¿Qué te sucede?
Ricardo. Yo mismo
Quizá decirlo no sepa , Porque estoy viéndote , y dudo, Por lo que el alma recuerda, Si tu presencia es favor , ó es agravio tu presencia.
Fernando. Si tienes en la epidermis
45
La misma delicadeza
Que en el honor, es posible
Qne agravio, y profundo, yeas
En lo que yo considero
Qne es no más insticia seca. Ricardo. ¿ Justicia vienes á hacerme ?
Traerás dogal. FernaBdo. Gomo quieras.
¡ Tú has de ser quien te lo pongasl Ricardo. Pero tú me traes la cnerda. Fernando. Fácil te será cortarla
Si el orgullo no te ciega. Ricardo. ¿ Por qué has de llainar orgullo
Á mi honradez ? Fernando. Ó soberbia;
No riñamos. Ricardo. Honradez:
Este es su nombre. Fernando. De guerra.
Ricardo. ¿ No lo admites ? Fernando. No lo admito. .
¿ Quá he de admitir ? ¡Bueno fuera
Que yo te diera patentes
De honradez, cuando con ellas
Podías dármelas tú
De bribón de siete suelas I
¿Reconozco tu honradez ?
Pues me declaro gatera.
Y como yo no me tengo
Por tal , que te juzgue es fuerza,
Ó victima del orgullo,
Ó enfermo de la cabeza. Ricardo. Eres lógico. Fernando. Mediano;
Pero sé dónde me aprieta
El zapato. Ricardo. Ya presumo
Que en eso tu saber llega
Hasta el non plus. Fernando. No exageres»
Porque ofendes mi modestia.
Puedo probarte que soy ,
46
Ricardo. Fernando. Ricardo. Fernando.
Ricardo. Fernando.
Aan en esa misAia ciencia , Una humilde medianía , Que á veces da en torpe y necia. ¿Aveces?
¿Pues tú lo ignoras? ¿Lo dirás?....
Vamos á cuentas. Con todas las picardías De un hombre tan sin conciencia Gomo yo, por ti, Ricardo, He hecho cosas que no hiciera Por un hermano quizá Algún santurrón de pega. ¿Es cierto?
Cierto.
Esperaba , Si he de hablarte con franqueza , Que tu mérito, auxiliado De enérgicas influencias, Te hubiese hecho profesor, Abriéndote una carrera Excelente y compatible Con toda clase de empresas, í'alló el cálculo ; tú sabes Por culpa de quién ; primera Decepción que á mis proyectos Dio tu altivez quijotesca. Vino en seguida el negocio
De tu amigo Pablo. (Ricardo mira al secreter.)
Observa El mueble donde encerraste Tu fortuna. Allí te espera , Ofreciendo á tu familia Pan, sosiego y dicha cierta. ¿Qué haces tú? Noble y honrado ^ n Rechazas esas ofertas , Porque tu decoro es antes Que el pan de tus hijos. ¡ Mengua Para tu virtud I Yo llamo Á eso egoísmo, pues cuenta Con satisfacciones propias Á costa de ías ajenas.
47
Ricardo. ¡Fernando!
FerMUido. Nada me arguyas.
Cada caál ye á su manera Lo que es bueno y lo que es malo Lo que da honra y lo que afl^nta
Y yo digo que quien todo , Hasta su propia conciencia, Sacrifica por ahorrar
Á los suyos hambre y penas, Es bueno, y honrado, y noble. Por más que á ti te parezca Que es mejor dar á los hijos Una ración de entereza , Dos varas de dignidad Para calzón y chaqueta ,
Y para sus dlTersiones Cuatro duros de vergüenza.
Ricardo. ¡ Sacíate bien ! ^
Fernando. ¡ Todavía I
Ricardo. ¿Todavía?
Femando. Sí ; me queda
, El rabo por desollar.
Ricardo. ; Pues continúa y desuella !
Fernando. Por amistad, porque admiro Tu preclara inteligencia • Porque esperé que llegases Á la alta cima con ella , Y, en fin, porque soy un hombre Que quiere y odia de veras , Ha puesto siempre en tus manos La llave de mi gaveta. En tus apuros más graves Yo he sido tu providencia,
Y aun á ellos se adelantaba Mi solicitud sincera.
Ricardo. No lo olvido. Femando. Yo creía
Que sí. Ricardo. ¿También me motejas
De ingrato? Fernando. La gratitud
Jamás convence sin pruebas.
48
Ricardo.
Fernanjlo.
Ricardo.
Fernando
Ricardo.
Fernando.
Ricardo. Fernando.
Ricardo.
Fernando.
Ricardo.
¿Cómo probarte?....
Es muy fácil. Á ver. *
Pagando tus deudas. ¿Qué dices?
Obligación Tan grave y sagrada es esa, Gomo otras que tü te impones Haciendo del mundo befa. Ni contestes que por ahora No puedes cumplir con ella ,
Porque está allí tu fortuna (Señalando el secretei)
Que te desmiente y protesta. ¿Pero seriamente dices?.... I Pues no 1 ¡La cuestión no es seria Que digamos 1 Mil quinientos Duros te he cargado en cuenta. Los necesito. Veamos Qué responde tu conciencia. Venías á hacer justicia ,
Y ya has sacado la cuerda*... Pero entiendo. Tú pretendes Apurarme la paciencia : Que la ira del corazón
Se me suba á la cabeza , Y/ sea yo al ñn y al cabo Lo que tú quieres que sea. ¿ No es esto ?
Pido lo mío. Lo demás no me interesa. Tengo un derdcho : lo ejerzo. Tú ún deber : cúmplelo.
I Sea I Fuiste amigo ; fuiste hermano.... Nunca exigí á tu largueza Lo que por su propio impulso Quiso darme...* Hoy ya me lo echas En cara. Los privilegios De la amistad , las ternezas Del cariño se acabaron ,
Y ya ñ'ente á frente quedan , Un acreedor que reclama
49
Y un deador qae no te nieft Sa deuda. Me es imposible Pagarla en el acto. Apela
Al tribunal ; has que embarguen.... Bstos pedazos de estera , Mis libros, mis pobres muebles , Bl Sueldo Til conque apenas Puedo dar pan á mis hijos , T á mi padre y á mi Elena ; Arrójame á los más hondos Abismos de la miseria ,
Y pon encima una losa Donde el mundo entero lea Esta inscripción : «Aquí yace La honradez , sitiada y muerta •Por la mano de un amigo.
I Escarmentad , y huid de ella ! » Esto hacer puedes , Femando : Hazlo al ponto.
Fernando. ¿ Y consintieras
En ello ¡ mal padre 1.... , y tienes En tus manos la riqueza ?
Ricanle. Si tal.
Fernaado. ¿ Y amas á tus hUos ?
Ricardo. Por ellos la vida diera.
Fernando. ¿ Y á tu mujer y á tu padre ?
Ricardo. Iría de puerta en puerta por ellos.
Fernando. Mientes, Ricardo.
No hay en la naturaleza Quien ame asi. Por sus hijos , Todos los seres que pueblan La creación, se acometen "* Con recíproca fiereza ;
Y matan, si es menester, * Y mueren....
Ricardo. También muriera
Yo por ellos. Fernando. ¡ No 1 Lo barias
Escrúpulo de conciencia. Ricardo, i Oh 1 ] Yete ó calla 1 Fernando. Veremos
50
Adonde tu yirtud ll^ga. Ricardo. ¿Pero eres capaz? Fernando. De todo.
Ricardo, i Tú. ... mi amigo 1 Fernando. No me tengan
- Ppr tal. De hoy en adelante
Seré lo que más te aterra ;
Tu acreedor. Ricardo. I Mi verdugo]
Fernando. Tu verdugo. Gomo quieras.
ESCENA V.
RICARDO y ELENA.
Ricardo. Elena.
Ricardo. Elena.
Ricardo.
(Ricardo queda un motrunto como dwopando toda la amargura de su alma, y al votnor el rostro, se en* cuentra con su mujer, que ha salido por la puerta dt^ recha,) •
jElenal *«'•*
iRicardoI ¡Noble
Mártir! Ven.
(Abriendo sus brazos. Ricardo se arroja en ell^,}
¿TÚ sabes? .. . :
Sé Que es como el hierro tu fe ,
Y tu virtud como el roble. . Alza tu frente serena ,
Y ya que padeces tanto , Da expansión á tu quebranto En los brazos de tu Elena.
¡Mi bien!.... Del deber esclavo Soy ; de la suerte capricho.,.. Hierro es mi fe ; tú lo has dicho; Pero el hierro, al fin y al cabo» Dócil y blando se entrega , Aunque de duro presume , Al fuego que lo consume
Y al yunque que lo doblega. ' Así para el alma son,
Cercada de iniquidad , El yunque la adversidad ,
51
filoardo.
■Elena, fiioardo.
Elena.
Jticarilo.
Elena. Ricardo.
El foego la indignación.
I Te ha humillado , y por tu amigo
Se Tendía 1....
En mí Beeeba.... Esta es la última prueba , ó es el último oaatigo; Porque ya no sé, en verdad , Tan eoníuso y loco estoy. Si soy un mártir, 6 soy Un monstruo de iniquidad. { Mártir eres (
¡Mártir!.... Si, Que á vosotros os Inmola. ¡ Si fuese mi dieha sola La saeriflcada aquí I.... Pero es la vuestra....
Seremoe Tas auxiliares.... : ¿qué importa? Á la larga ó á la corta , ] Ya lo verás !.... venceremos. I Lachar siempre I Bien está. « I Á luchar! Siento en mi pecho Saikgrar la herida que ha hecho El que fué amigo, y es ja Mi acreedor. De tal modo Le qaiero satisfacer, Que estoy dispuesto á vender , Menosja conciencia , ; todo ! Da nuestras madres los dos Algo que vale guardamos •: Crimen es que lo vendamos ; ¡ Ma& que nos perdone Dios I Yo un retrato , prodigiosa Obra de arte. Tú escondido Un medallón guarneóido De diadema primorosa De briliautes. { Prenda amada ! Venderemos sin reparo Hasta el recuerdo más caro De nuestra vida pasada. ¡ Imposible I
Con razón
62
Elena.
Ricardo. Elena.
Mi pfoyecto te atormenta , Qae es duro poner en venta Pedazos del corazón. Pero lo exige la suerte ,
Y es preciso. -
Elena. | Es impcMsible I
Ricardo, i Si el sacrificio es horrible I I Si es un insulto á la mnertef ¿Crees tú qae mi insensatez Llega hasta desconocerlo? I Es qué yo no puedo hacerlo, Porque lo hice ya otra vezl ¡Otra vezl.... (Tú! ¿Cómo? ¿Guándof ^ Seis meses.... aún no los ha hecho....:. Yo extenuada.... tú en el leicho.... Nuestra niña agonizando.... Dios al fin se la llevó,
Y otro án^el en su lugar Vino en la cuna á ocupar El sitio que ella dejó.... ¿Recuerdas?
¡Oh! iSll..;-
¿ É ignoras^ I'Ayl, que muertes y dolencias,
Y largas convalecencias,
Y deudas abrumadoras
Que el endeble caudal minan
Y sacrificios exigen ,
Si espantan por lo que afligen y Asustan por lo que arruinan?
Ricardo. Bien.... ¿y qué?
Elena. Todo fiütaba...»
La necesidad crecía : El dolor nos consumía ; La miseria añlenazaba ; Por miedo á ingratos y esquivo» No pedí de puerta en puerta Un nicho para la muerta ,
Y pan ¡ay I para los vivos : ¿Qué hacer, dime, en tanto afiín?^ El medallón.... ¡Fui cruell
I El alma vendí con él ;
Ricardo. Elena.-'
53
Ricardo.
"Elena. Ricardo.
Cleaa. Alcardo.
Pero dio nicho y dio jpta I
iBlalmal.... ¡Tieoes razón,
Elena I Yo reverencio
Mis tu heroico silencio
Qae admiro ta abnegación.
Remedio pusiste al mal :
Es cierto : ¿ mas tú podías
Gallarte caando vendías
Hasta el cariño filial ?
¿Cómo ni doliente grito,
Ni amarga qaeja exhalaste ,
Guando al mercado arrojaste
Aquel recuerdo bendito ?
¡Elena....! Del pecho sube
La sangre á la airada frente ,
Gomo del mar el hirviente
Vapor que forma la nube.
Tanta angustia , tanto amor
Tan estériles.... ¿Qué es esto?
I Qué monstruos se han interpuesto
Entre mi dicha ymi honor?
] Y aun me humillan I.... ¡Pues que venza
Ese mundo que me ultraga !
¡Ricardo!
Queda otra alhaja Que vender.
¿ Cuál ?
¡La vergüenza ! Conservó este bien precioso El alma donde reside , Y boy el mundo me la pide Para hacerme poderoso. Negarla fuera locura Desde el punto en que he mirado, Vuestra desdicha de un lado , Del otro vuestra ventura. I Que á la conciencia no cuadre . Tal solución!.... ¿Y quehacer? ' Que dé pan á mi muier , A mis hyos y á mi padre. ¡ Honor I ¡ rectitud I ¡ decoro I Con ellos siempre he vivido ,
54
Y hasta ahora nnnca han sabido Cómo se fabrica el oro.
* i Su compañía embaraza
Y hasta es bárbara y cruel? Pues salgan , como papel Que se cotiza , á la plaza I
I Mercancías al mercado I
(Elena se enjuga el llanto.)
\ Necia de ti I ¿ Por qué lloras ? I Si ya me pesan las horas Que he perdido en ser honrado \ No te dé pena ninguna ; Desde hoy quedarán abiertas De par en par esas puertas Á la insolente fortuna. *
Elena. { Ricardo mío !
Ricardo. El inñerno
Me está prometiendo á gritos Horizontes infinitos Bañados de un sol eterno ; Placeres, felicidad , Auroras llenas de encanto.... ¡ Hasta las gotas de llanto Serán perlas.... de verdad I ] Poner á esta dicha valla I i Por el alma ? ¿ Y quién la estima f
■ ¡ Qao grita I Pues oro encima :
{ Verás cómo al fln se calla f
Elena. Me espantas.
Ricardo. ¿ Por qué ?
Elena. Por todo....
Por ti.... Por mí.... Es que no quiero Que en este combate ñero Arrojes tu honor al lodo.
Ricardo. Lo exige así nuestra vida, Nuestra misma salvación.
Elena. Eso es desesperación
De tu conciencia suicida. Peleaste : ha sido inñel La fortuna á tu heroísmo : Huyes ciego : hay un abismo , Y te sepultas en él.
86
Ricardo.
Elena.
Ricanlo.
Elena.
Ricardo.
Elena. Ricardo.
I Eso pasa I
¡ Necio afin ! Si en ese abismo que dices Están los seres felices , Vamos donde ellos están. ¿ Te olvidas de Dios , que aqiil Mil veces nos amparó ? ¿He de pensar, en El yo, Si Él se ha olvidado de mí ? ¡ Blasfemo! Tu fe acrisola. Pues con el dolor la prueba. Es una ola que me lleva , ¿Y va á salvarme esa ola ? ¡Ricardo!
(Sé lanza al ttcrtUr, y abre a eaján.)
Aqulla salud. La dicha, el goce, el encanto,... Sal, fortuna, y seca el llanto Que hace correr la virtud. De escrúpulos y temores Fuiste aquí i*uin prisionera. Rompe el hierro y sal afuera Á lucir tus esplendores. ¿Á qué mirar con desdén Tus halagos y tus bienes ? Cortejo de infamia tienes, Pero lo pagas muy bien* * Le das al triste alegría , Color sano al macilento , Al estúpido talento , Al deforme gallardía.* Surja, pues, de estos papeles El oro en raudal fecundo , Único rey en el mundo De cristianos y de infieles. ¡ Yo le acato 1 Tú verás (Á Elena) Si me da honor, dicha y nombre.... Ya soy vil ; ya soy un hombre Como todos los demás.
(Se va por el foro con los papelee,)
56
ESCENA VI.
• ■ ■ ' •
ELENA. ]Se füál El vértigo le empi\jft....
(Kicuchando.)
Anhelante, atropellado
Devora losescaloneft,
Que crcgen bsgo sns pasos....
¡Ya llegó 1 Le siento arriba....
Percibo su fatigado
Respirar.... Ya suena el timbre....
Le abren.... La voz de Fernando....
La de Luisa.... Cierran.... Vienen
En direcoión del despacho.... >
(Como si por las pisadas del techo conociera lo que hacen la$ personas que se supone están arriba.)
I El crimen que se consuma 1
¡El robol.... ¡Ohl.... ¡Ladrón Ricardo!....
De pena murió mi padre
Porque le arruinó un malvado.
¿Causará mi esposo ahora
En su amigo tal estrago?....
¡Ohl.... ¿Quién piensa?.... Lo que él haga
Por hacerlo él, ya no es malo,
Pues la perfidia no cabe
En quien vivió siempre dando
Á la maldad sus desprecios ,
Y á la virtud sus halagos.
ESCENA VIL
DICHA y RITA.
Rita. ¡Señora!
Elena. ¿ Qué hay ?
Rita. Que preguntan
Por el señor. . Elena. No ha bajad o
Todavía. Rita. Es un amigo
Que hará un mes , si no me engaño ,
57
|
BstUTo aqni. |
||
|
Elena. |
No recuerdo.... ¿ Cómo se llama f |
|
|
Rita. |
Don Pablo Marín. |
|
|
Elena. |
I Don Pablo I ( ¡Dios mío 1 ) |
|
|
Rita. |
E¡8 aqael señor tan gnapo Qae Tino de vifl^je.... |
|
|
Elena. |
|SII.... |
|
|
Rita. |
Y almorsó luego.... |
|
|
Elena. |
Ya caigo. |
|
|
Rita. |
Y á qaien tanto agasajaba La esposa de don Fernando.... |
m |
|
Elena. |
(Sin oiría.) 1 Marín I ¡ Marín I |
|
|
Rita |
Y por cierto Que ella y él se han encontrado Casi á la puerta , y que estaban Tan obsequiosos y . . . . |
|
|
Elena. |
(Siguitndo él cur$o d« $u$ ideas.) I Vamos, Que extrafias coincidencias |
m |
|
• |
Hacen efectos extraños I Bse apellido despierta Recuerdos tristes y amargos.... 1 Marín ! Que pase. |
|
|
Rita. |
Al momento. |
|
|
Elena. |
(Denme los cielos su amparo.) |
|
|
(Luiia Sé va por el foro, siguiéndola Pablo con |
la visí.% |
|
|
hasta que desaparece,) |
ESCENA VIII.
ELENA y PABLO.
Pablo. Elena.
Pablo.
¡Señora!....
Tanto placer En que nos honre de nuevo.
(Indicándole una siüa,)
Nunca podré como debo Su bondad agradecer.
58
Elena. ¿Llegó usted?....
Pablo. De madrugada ;
Y como en mi vida errante Es un siglo cada instante
Y gran quehacer no hacer nada , Vengo, importuno quizá ,
Á saludarles ahora , Pues tal vez la nueva aurora No me halle en la corte ya. Elena. No.... ¡Importuno!.... (¿Porqué silente Tan cruel agitación? Lo que hay en mi corazón , ¿Es odio ó remordimiento?) (Sospecho que mi presencia No es de su mayor agrado.)
Con que usted.... (Se para.)
¿La he molestado Quizá con la impertinencia De mi visita?
No á fe. Harto sé yo lo que pasa.... Guando está Ricardo en casa, (Levantán(ion$) Por la noche.... volveré. Vendrá al punto. Si está arriba En el principal....
Con todo.... Perdóneme si en el modo De recibirle, algo esquiva , Displicente ó contrariada , Le he podido parecer. Fuera de que soy mujer , Soy madre, y no afortunada,
Y apenas se pasa día
Sin que por varios azares
No reciba mil pesares
Á cuenta de una alegría.
Conque así, vuelva á ocupar
Su silla.... Pablo. A tales extremos.... (Sb menta.)
Elena. Y á Ricardo aguardaremos ,
En plática familiar
Y amistosa entretenidos.
Pablo.
Elena. Pablo.
Elena. Pablo.
Etena.
Pablo. Elena.
59
Pablo. Elena.
Pablo. Elena,
Pablo. Elena.
Pablo. Yo me rindo á disoreción : Porque es la conversación Deleite de los sentidos , Guando ios mneye y provoca Ei irresistible acento* De on gallardo entendimiento Qae habla por tan dalce boca.
Elena. Esa flor de cortesía ,
, Por el aroma qae encierra , Dice qae nació en la tierra Del genio : en Andalacía. Ándalas soy.
(Será.... ¡Cielos 1) ¿De Cádiz?
Allí nací. Pnes á algaien conoció allí Mi padre.... (j Si mis recelos No eran falaces ! )
I Á quién ? Lo recuerdo en este instante : Era un rico comerciante Que se llamaba también Marín.... , como usted.
¿Su nombre? José Antonio.
Exactamente : Mi padre.
Su.... (¡ Dios clemente I) I Usted hijo de aquel hombre! (Se Uvantt.) Ese tono....
¿ Es agresivo ? Présame que sí.
Mal hecho ,
Porque ahora siento en el pecho
Un placer tan hondo y vivo ,
Que no sabría decir
Cuánto debo agradecer
Qué me canse este placer
Quien tanto me hizo suíHr. Pablo. No comprendo.... Elena. ¿ Qaé más da
Con tal que lo entienda yo.....
Pablo. Elena. Pablo.
Elena.
Pablo. Elena. Pablo. Elena.
Pablo.
.60
Una historia que pasó ,
Y otra historia que vendrá. Desventaras y traiciones , Virtudes sin esperanzas ,
Y repentinas venganzas
ó Justas compensaciones.... I Qué sé yo !
(¡Está delirando I)
fisCENA IX.
DICHOS, y RIO ARDO.
Ricardo. Elena.
Ricardo.
Pablo.
Ricardo. Elena. Pablo. Ricardo.
Elena.
¡Elena!
I Gracias á Dios I ¡No hace poco que los dos Te estamos aquí esperando ! Pablo, perdona.... Mi padre Me entretuvo.... (A Elena.) (Vete afuera.)
(Elena se sonríe y no obedece.)
I No me preguntas siquiera Por la salud de mi madre ? Tu madre.... Sí. (Vete.) (A Elena.)
¡No! ( ¿También éste ?. . . . ¿ Será enredo ? ) ( Delante de ella no puedo Hacer una infamia yo.)
Te suplico.... (ÁltOf é insistiendo en que se vaya.)
I Qué tenaz I Rarezas de mi marido, Señor don Pablo. Ha creído Que soy mujer incapaz De entender en sus negocios, Y piensa echarme, sin ver Que el marido y la mujer, Á cierta edad, son dos socios. La prueba. Agentes leales,
(Con gravedad afectada)
Hoy hemos enajenado
Su crédito , que ha importado
Cien mil....
61
Rlcanio.
Pablo.
Elena.
Pablo.
Ricardo.
Elena.
Pablo.
Elena.
Ricardo. Elena.
Pablo. Elena. Ricardo. Elena.
{Interrumpiéndola con energia.J
Quinientos mii reales* ¿ Qué dices ?
Está demente. Me lo flgnro hace rato.
] Quinientos mil I (Con firtMsa.)
1 Insensato! 4 Cuál es el precio corriente 7 Dígalo usted. (Á Pabio.j El papel Está á veinte ; y son cabales Cien mil reales. (Á Ricardo.) ¡ Cien mil reales !
(Á Pablo.)
I Ye usted si entiendo más que él ?
( Vttéhi á mirar á Ricardo ^ qu4 ttlá como atónilo.
Pero....
i Galla ! Y no te asombres De que en varios pareceres , Alguna vez las mujeres Sepamos más que los hombres. ¡ Ja I ¡ja ! I ja I No vuelve en sí « De asombro y de confusión , Por la elocuente lección Que acabo de darle aquí. ¡Tiene gracial (SeH$.)
¡Ya se ve! ¿Quieres dejarme?.^..
¿Qué? ¿ Hablar r Nos volverás á probar Que ignoras lo que yo sé.
¡Nada! (ímpidiéndoU hablar.)
En vano te atormentas , Hgo, por Justificarte. Ya ves que puedo enseñarte,
(A Pablo)
¿Yerdad? á echar bien las cuentas. Ck>nque (Á Pablo) duba al principal; Femando y que es hombre exacto, Le pagará á usté en el acto La cuenta justa y cabal. Él se ha encargado....
62 ^
Pablo. MU veces
Debo á usted agradecer....
(Elena le empuja euaüemfíntú haci^ la puerta,) (A Ricardo.)
Aprende de ta mi:ger , I Infel iz ! ; No ia mereces. Elena. ¡Ya se ve I jSi el majadero Ni siquiera me conoce !.... ¡Conque adíósl .... Y que usted goce Muchos años su .dinero.
(Empujándole hacia la puerta, para evitar que Ricardo le hable de nuevo. — Vaee Pablo.)
ESCENA X.
RICARDO y ELENA.
Ricardo. ¿Qué repentina mudanea
Es esta ? i Qué te ha pasado?
Elena. Que mi alma ha carbonizado E|l rayo.de la venganza. Te venció á ti la injusticia Del mundo : á mi la de un hombre Ha habido cambio de nombre : Lo que era robo es justicia.
fiioardo. ¡ Nueva angustia , y más cruel ! Pablo.... á ti^,..
Elena. > ¡Qué desvario !
Fué su padre ; robó al mío Más que nosotros á él.
Y no la fortuna sólo
Y todo inseguro bien, • Sino la vida también
Costó á mi padre aquel dolo. Ve, pues, cómo en la partida . Es él. en ganar primero , . Porque él me da mi dinero , Mas yo le dejo la vida. Ricardo, i Robos , crímenes , maldades » Se eslabonan de mil modos ;
Y así van formando todos
63
Cadena de iniqaidadesl
4 Conque, en fin, e3 un rebafto
De fieras la hnmaaidad,
Donde reinan la maldad»
La Tíleza y el engaño? ^
¿Y en la ptga de cinismo
Se ha de dar, coal ley constante,
La gloria al que va delante,
Al que atrás queda el abismo T
¿Y en tanto gime y se apoca
La virtud siempre escondida ,
Como humilde flor nacida
En las grietas de una roca ?
Pues si esto es así , ¿quién trata
De redimir á esas fieras ?
¡ Dispon de mí como quieras ,
Genio del mal, roba y mata !
I Bien has hecho, esposa mía !
Nos saca el diablo en su coche
De las sombras de la noche
Á la luz de un nuevo día.
¿Falta que el ministro vea
Mi adhesión.... mi servilismo?....
¡Los verá mañana mismo I
¿Que seré un vil? ) Que lo sea I
Yengan oro, aplausos , gloria ;
Qae, puestas en parangón
La victoria y la razón ,
Lo importante es la victoria.
ESCENA XI.
DICHOS , CÁNDIDO y RITA , que traerán medio desvane- cido á D. ÁNGEL por la puerta lateral izquierda.
Cándido. ¡Papal
Rita. I Señor I
D. Ángel. ¡Ah!
Ricardo. I Ese grito !
Elena. i Tu padre í
Rita. Está accidentado.
Cándido. No sé lo que le ha pasado ;
o4
Mas se muere. Ricardo. { Dios bendito I (A mía,)
Yaela : i an médico !
(Ricardo y Elena sientan á D. Ángel en un sillón , donde queda aplomado ^ como quien sufre «n ataque cerebral.)
Rita. ¡ Corriendo I ^i^eta /'oro.;
Ricardo, i Padre mío I.... j Horrible pena !
Elena. ¿Muerto?
Ricardo. No digas , Elena ,
Lo que está el alma temiendo.
¿ Qué es lo que el cielo me advierte
Al dar este primer paso?
¡ Fortuna., serás acaso
Mensajera de la muerte I
(Cae el telón. J
FIN DEL ACTO SEGUNDO.
ACTO TERCERO.
Sala «legante. Puertas laterálea y ea el fondo. MaeblM d« boen gusto , aanqne no de gran Talor. Á un lado an entredós , y encima algunos objetos de adorno^ con juego de reloj, can- delabros, etc. Á otro , nn elegante secreter y recado de escribir. Espejos , cortinajes, en relación con el tono general de la pieza.
ESCENA PRIMERA.
D. ÁNGEL y RITA.
(D, Ángel sentado en un sillón. Habla y anda con atgún trabajo , como quien está convaUeiente de un ataque á la cabeza.)
Rita. i Quiere usted que abora le sirra
Uncaldito? D. Ángel. ¡Nol
Rita. iQaéempeftof
¿Ya usted á morir de hambre
Por hacer caso del médico ? D. Ángel. Déjame. Rita. i Vaya una copa
De Jerez? D. Ángel. ¡No!
Rita. ^ ( ¡ Pobre viejo I
No es el mal : es la tristeza
Lo que le está consumiendo.) D. Ángel, i Ay ! Rita. Señor : ¿ le duele á usté algo?
(D. Ángel se llwa la mano al corazón,)
El corazón : lo comprendo.
¡Yo también siento una angustia ,
Una desazón.... , un pésol D. Ángel. ¡ Pobre Rita f Rita. , • . \ Claro ! Bstoy
Tragando tanto veneno....
i Que me calle ? Harto he callado :
5
66
Paes OD año de silencio Para ana mcger es más Qae quince siglos de infierno. Es qae no hay trazas , señor , De mejora , ni de arreglo. Usted pasa aquí los días Casi impedido y enfermo » Sin más consuelo que yo.... ¡ Que ya ve usted si es consuelo ! El señor, siempre ocupado ,
Y distraído é inquieto ; Gomo se acuesta con sol , Se levanta con luceros ,
Y una vez por la oficina ,
Y otra vez por el Ck>ngreso ,
Y otras porque don Fernando Se lo lleva á esos consejos De sociedades ó empresas ,
ó diablos , que yo no entiendo , Ello es que no come en casa Sino allá de Pascua á Adviento ,
Y hasta para ver á ustedes Le falta una honí'de tiempo. La señora , por su parte, Se deja llevar del celo
Con que doña Luisa busca Distracciones y festejos ,
Y por no aburrirse aquí Con este par de estaíermos y Usted perdone , señor, Nos llaman asi á los viejos ,
^ Se va donde bien le place ,
ó donde se aburra menos.
Y entre tanto el señorito.... D. Ángel. ¡Ese, ese I
Rita. Ya está buen nieto.
No estudia ni una palabra ;
Pero sabe el rapazuelo
De cosas que no debiera,
Más que Briján. D.Apgel. ¿Juega?
RÍta. Juego ,
67
Gafé , fonda, toros.... { yamos! No hay ya por dónde cogerlo. Es de perlas el mocito Desde qne tiene dinero. I Mal haya, mal haya la hora En que cambiaron los vientos »
Y vino aqu[ la fortuna Gomo llovida del cielo !
D. Ángel. ¡Llovida del cielo I.... ¡Vaya I Ricardo es hombre de mérito,
Y llegó á subsecretario Por el camino derecho. Esto me habéis dicho todos,
Y claro que esto es lo cierto, . Pues la suerte al íin se cansa
De perseguir á los buenos. Rita. Si no digo lo contrario ,
No, señor ; pero sostengo Que estos cambios repentinos , Como los cambios de tiempo , Guando no matan, trastornan La maquinaria del cuerpo. * Ya lo decía mi hermano Que murió de cura en Viesgo; Dinero que cuesta poco , No da de sí nmk bueno;
Y aun el que cuesta sudores Tiene sus más y sus menos. *
ESCENA II.
DIÓHOS y CÁNDIDO por el foro, con an paro «n la boca, y con maneras algo acholadas.
Cándido. ¡Olél
D. Ángel. ¡ Cándido I
Cándido. Abuelito.
¿Qué tal va? D. Angei. Migor.
Cándido. Me alegro.
Tiene usted muy buen <solor ,
Y empieza usté á andar más suelto ,
68
D. Ángel.
Cándido.
Rita.
Cándido.
Rita.
Cándido.
D. Ángel. Cándido.
Rita.
D. Ángel.
Cándido!
D. Ángel Cándido.
¿No es verdad? Si, |poco á poco
Se Yolyerá á poner bueno »
Y sano, y fuerte!... Un cigarro....
(Ofreciéndole un puro.)
Es de la Habana ; veguero. . ¡ Quita allá I . . . . Puede servirte de bastón.
iJal ijal
( I Arrapiezo 1) Mamá, ¿no ha venido?.... ¿No oyes, Vieja incivil?
Gomo tengo Este quehacer á mi cargo, En los demás no me meto. Supongo que ha ido de tiendas Gomo siempre.
({Y sin dinero!.... Ese imbécil de Garlitos Me va á dejar sin pellejo. Maneja el taco de un modo.... ^ 1 Galla! \ Y ahora que recuerdo ! Me ha dado él con cierta sorna Este número del Trueno,.,, (Lo naca.) Mientras echo una ojeada, Voy á ver si lo entrejtengp....)
(Refiriéndote á D: Ángel ^
Abuelito.
¿Qué te ocurre? Usted que es un hombre experto En cosas de mundo....
¿Quieres Dejarle en paz?
Que es mi nieto, Rita, y al fln me hace gracia.... No sabes ni entretenerlo, ¡Gruñona!
Habla.
Este papel Es el número primero De un periódico en que escriben Muchos brillantes ingenios , ' Unidos bajo este lema :
D. Ángel. Cándido.
D. Ángel.
Cándido.
Rita. Cándido:
Rita. Cándido.
«Garrotazo y tente tieso.» De modo qae al que le cogen Porsucaenta....
Ya comprendo : Lo dejan en caeros tívos.... No, señor; en cueros mnertos. Pues bien; Garlitos, que es ya Un literato tremendo , Seirún él afirma....
¡ Qué oigo I ¿Literato el picaruelo , T no sabe una palabra De nada ?
¡ Toma 1 Por eso. >^
Digo, pues , que él me ha entregado Este papel, y riendo , Con esa risa cargante Del que sorprende nn secreto ,
Y quiere darlo á entender Con vaguedad y misterio , Ha añadido : « Que circule ; Sale el número soberbio ; Verás ahí un parrafillo Que yale cualquier dinero
Este. (Señalando en el papel.)
El párrafo, en verdad, Es feroz; mas no lo entiendo. ¿Quiere usted?
Quita allá. iEstamoa Para lecturas y cuentos I
Y luego dices que nadie Más que tú cuida al enfermo ,
Y nunca le proporcionas Distracciones.
¡Trapacero! ¿Te atreverás?
I Galla I Y ponle
Los anteojos.... (Se ios pone il miemo.}
Así ; veo Que soy más útil que tú. Yo haría un gran enfermero» ¿No es verdad?
D. Ángel.
Cándido.
Rita.
Cándido.
D. Ángel.
Cándido.
D. Ángel.
Rita.
Cándido.
D. Ángel.
Cándido. D. Ángel.
70
I Si tú quisieras Darme gusto con ser bueno I ¿Quién ha dicho que soy mato? Yo lo digo, y lo sostengo. D(jolo doña Remilgos.... ¿ Porque me gustan los toros
Y saludo á los toreros ? ¿Porque voy á los teatros Á dirigir los pateos
Dé las comedias que escriben Los amigos ? ¿ Porque juego ?.... jEn cambio soy un legista Que va á saber más derecho....! Ya ve usted que saco notas Brillantes ; ya no hay suspensos.... Tu padre es subsecretario ; Habla mucho en el Congreso ,
Y recoges ttí una parte Del fruto de su talento. Guando era él pobre y oscuro, ¡ Qué poco caso te hicieron I
Hoy que triunfa , y suena , y charla , ¡ Ya eres muchacho de mérito ! I Justicia humana !
( Chochea. ) Pues busque usted el remedio Para esas cosas.... ( Y en tanto Veré si por aquí encuentro....
{Mirando por encima de loe entredoeee mientras D, Ángel lee el periódico.)
I Quiá ! Será al fln mi reloj El que me saque de aprietos. I Como siempre ! Ya se va Solo á la casa de empeños.) ¡ Válgame Dios ! j Á él aluden ! Señor , ¿ qué pasa ?
¿Qué es eso?. ¿ Le da á usted algo ?
No es nada* Este periódico,...
¿ El Trueno ? I Una infamia I.... i una calumnia
71
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Horrible.... atroz I |
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Cindldo. |
Por sopaesto : |
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¿Perogoiénes?.... |
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D. Ángel. |
No te importa. |
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Rita. |
I Si no has de haoer nada bneno 1 |
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¿ Quién te manda á ti traerle |
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Papelotes ni embeleooe ? |
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Sosiégaeae nsted. |
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D. Ángel. |
( 1 Es claro t |
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Gomo he estado Un enfermo, |
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Entre la vida y la muerte , |
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No he sabido nada.... ¡oh cielos 1 |
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Si es verdad lo que aquí dicen , |
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¿ Por qné , por qaé no me he muerto ? ) |
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Rita. |
I Seftor I |
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Cáadldo. |
j Abnelito I |
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D. Ángel. |
Digo |
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Que no es nada.... |
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Cindldo. |
( No lo entiendo. |
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Alguna chochez.... Mas juro |
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Que si hay aquí algún enredo |
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deltalGariitos, nosyamos |
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Á yer las caras muy presto. |
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|
Yo. haré que me explique hoy mismo....) |
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|
Rita. |
Vamos, don Ángel, adentro, |
|
Y arroje usted.... (Quiert quilarl$ el papa,) |
|
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D. Ángel. |
1 Quita allá I (Guardándolo.) |
|
i Qué sabes tú lo que es esto ? |
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|
Rita. |
(Á Cándido.) |
|
¡Por til.... 4 Lo ves? |
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Cándido. |
I Galla ! Viene |
|
• |
Mi papá. |
|
D. Ángel. |
¿Solo? |
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Cándido. |
No creo.... |
|
• |
(Uirando,) |
|
Con don Fernando. Me escurro |
|
|
Por este lado. (S9 va por laputrta dtrecha,) |
|
|
D. Ángel. |
No quiero , |
|
Delante de gente extraña , |
|
|
Pedirle cuentas.... |
|
|
(Se dirige á la puerta izquierda, y entran Ricardo y Fer» |
|
|
fiando por el fondo.) |
72 ESCENA III.
RICARDO, FERNANDO, D. ÁNGEL y RITA.
Ricardo. No hay cuerpo
Ni espíritu que esta vida Soporten eo paz y en calma.
Fernando. ¡ Siempre igual !
Ricardo. j Si hasta del alma
Parece que uno se olvida !
(Hacia dentro.)
No recibo á nadie ya : «
. (A Ftmando.)
Ni voy á comer contigo. Fernando. ¡Pues no faltaba!.... Ricardo. Te digo
Que estoy hasta aquí. Fernando. I Agua va I
Ricardo. ¿Ni un momento de reposo,
Ni un minuto de espsmsión
Obtendrá mi corazón
De hijo, de padre y de esposo? Fernando. Aún guardas la levadura
De pasados quijotismos.
No se deben á sí mismos
Personiges de tu altura.
Está tu dicha presente
En subir sin descansar.
¿Te irías ahora á parar
En mitad de la pendiente ?
Ricardo. (Viendo á su padre.)
¡Oh! ¡Mipadrel
(Yendo á él con efusión.)
D. Ángel. Ni siquiera
Tienes ojos para mí. Ricardo. Perdón, si al entrar no vi.... D. Ángel, i Qué triste es esa ceguera t Ricardo. Diariamente pregunto
Por usted. D. Ángel. Es de rigor.
Te dicen que voy mejor. ... Ricardo. Cierto.
73
D. Ángel. Y paus á otro aannto.
RlGardo. Los negocios....
D. Ángel. Pero aunque es
Bíi mejoría verdad, Tengo ahora otra enfermedad De que he de hablarte después.
(V€ue apoyado en Rita,)
ESCENA IV. ..
RICARDO y FERNANDO .
Ricardo. ¿Yes, Femando?*...
Fernando. Que es un nifto
Setentón : eso se ve.
¿Le falta algo? Ricardo. Quizá cree
Que le falta mi cariño.
Y á su inflexible virtud ,
Y á su viril entereza.
No le espanta la pobreza , Pero sí la ingratitud
Fernando. ¿Qué ingratitud?
Ricardo. Yo te digo ,
Por la fe del alma mía , Que el perder su amor sería Para mí el mayor castigo.
Y que estoy saíriendo advierte Tales amarguras ya ,
Que esto sólo faltará Para maldecir mi suerte.
Fernando. Descontentadizo y loco ,
¿Qué habrá que te satisfaga f ¿Dinero? Ya no te halaga : ¿Poder? Te parece poco.
Ricardo. Bs el corazón humano
Sima que jamás se llena ;
Y está en su fondo la pena Gomo en la flor el gusano.
Fernando. Es que el más inadvertido
Ve negra sombra en tu frente, Que está diciendo á.la gente : < Aquí va un hombre aburrido.»
74
Ricardo. Y dice bien , ¡ sí, por Dios I Paes mi espíritu comprimen Remordimientos de un crimen Que otros de sí trajo en pos.
* Y ni esta existencia activa , Ni el fulgor que la rodea , Arrancan de aquí la idea De la infamia primitiva.'^ Además.... ya lo estás viendo ; Desde que al ministro hablé ,
Y en su fracción ingresé ,
Y empecé á subir, mintiendo Doctrinas y convicciones
En que jamás he creído , Soy un hombre de partido ; Hombre de odios y pasiones. Por eso mi habilidad Hace, con torpe malicia , Defensa de la injusticia
Y escarnio de la verdad. Nunca siento lo que digo ; Nunca digo lo que siento : Soy veleta : sopla el viento Del interés , y le sigo. Voto y hablo sin conciencia , Gomo el más ruin mequetrefe : ¿Mi criterio? El de mi jefe. ¿Mi moral? La conveniencia.
* Si de uno y otro empleado Anda el interés por medio , Sacrifico sin remedio
Al bueno por el malvado. *
Y como á lo alto subí , La envidia se desató , Y, es natural , se arrojó Gomo un tigre sobre mí. Así mi ilusión se acaba , Ahogándose en esta vida Mi razón envilecida
Y mi voluntad esclava. Fernando, i Oh suprema insensatez !
De cualquier cosa te asombras :
75
I Quieres volver á las sombras
Dé ta pasada estrechez ?
Reoaerda , si eres prodente ,
Lo que has sufrido y llorado. Ricardo. El infortonio pasado
No oonsoela del presente. Fernando. Pero comparar es cuerdo
De un tiempo y otro el valor. Ricardo. La pena de hoy es dolor :
La de ayer sólo es recoerdo.
Y aunque valga menos oro,
Al fin y que es más noble advierte Combatir contra la suerte Que contra el propio decoro. * Por eso I ay 1 harto de mi, Harto de todo , ya voy Echando de menos hoy Algo que ayer hubo aqai. Interior satisñicción , Reposo de la conciencia , Dignidad de la existencia
Y altivez del corazón. Bienes casi inadvertidoT Por amor de otros cuidados ,
Y nunca bien estimados Sino cuando están perdidos. *
Femando. Pues , hUo, vuelve hacia atrás : Sacrifica la materia ,
Y otra vez á la miseria Dale aquí albergue. .
Ricardo. I Jamás 1
Si á costa del torcedor Que me agobia en torno mió, Ya no hay hambre , ya no hay frío , Ni lamentos , ni iiolor ; Reine la perfidia aquí , Siendo, por distintos modos , El bienestar para todos
Y las penas para mí. FemaBdo. {Bien!
Ricardo. ¿Y Pablo?
Fernando. I Pobre diablo I
76
Le he oonooido después ,
Y hombre no vi más cortés^ Ni más bonachón qne Pablo. Ha poco en Satarrarán
Le hallamos , y no sabia Separarse en todp eldia De nosotros. Te dirán , Si á Elena y Luisa preguntas Por ál , que Pablo es modelo En quien poner quiso el cíelo Todas las bondades juntas.
Ricardo. ¡Si sabe!....
Fernando. Es rico, y no entiende
De negocios , ni él se cuida Más qne de comprar la yída Gomo el placer se la yende. Gara ó barata , es igual , Gomo le sea agradable.
Ricardo. * Pero está aquí , y es probable Que circunstancia casual De mi pérfido contrato Le dé la razón. oculta,
Y si la sabe , me insulta ,
Y si me insulta, le mato. Fernando. ¡ Echa !
Ricardo. i Pues no I Consecuente
Con tu modo de juzgar : No se debe uno parar En mitad de la pendiente. I Tras de un crimen , ciento y mil I ¡ La bola que siempre rueda I ^ Logre el triunfo quien más pueda ,
Y puede más el más vil. Fernando. Basta de locuras , ¿eh ?
Que el tiempo pasa volando , . Y nos están esperando
En los Cisnes. Ricardo. i Para qué ?
Fernando. ¡ Hombre , por Dios ! Mis oonsocios
Los del canal del Oeste. '
La concesión.... ¡ Ay, qué hombre este
Para dirigir negocios !
Tí
Si la alcanzas , redondea» Ta fortnna.... Ricardo. Sí ; ya estoy.
Y tú te libras por hoy De la mina.
Fernando. (Alarmado,) No lo creas. Ricardo. Has perdido un dineral
En Bolsa.... Fernando. No con exceso....
Ricardo. \ Has perdido I Fernando. Paes por eso
Me hace más falta el Canal. Ricardo. ¿ Para ahogarte en él ? Fernando. ¡ Bromitu I
I Baeno ! { Ea I En casa aguardo.
Y considera , Ricardo.... Ricardo. ¡ Ya sé 1 Que me neoesitas.
(Se va Femando por el foro,)
ESCENA V.
RICARDO y D. ÁNGEL.
D. An«el. ¿ Sólo estás?
Ricardo. j Padre I
D- Ángel. Ya es hora
De que un momento te vea Sin gente.
Ricardo. Bendita sea
Esta ocasión bienhechora
Que me permite anudar
De mi amor los dulces lazos ,
Porque no hay como estos brazos.
Señor, para descansar.
(Quiere abrazarle, y D. Ángel le detiene J
D. Ángel. No tan presto.
Ricardo. (Asombrado,) j Qué 1 1 Rechsza
De mi amor filial-?.... D. Ange). No tal :
Es que hasta al amor filial
Le sienta bien la cachaza.
Porque siempre sucedió
78
Ricardo. D. Ángel.
Rfeardo.
Qaa ex\ja correspondencia < Ese amor.... cuando en conciencia Paede merecerla.... ó no. ¿Qaádice?
De razón lleno Exigiste mi cariño , De nifio.... porque eras niño , De hombre ya, porque eras bueno. ¿ Quién sabe si esta razón Ya á persuadirme no llega,
Y hoy su cariño te niega Mi paternal corazón ? ] Usted.... á mí ! í Lindo paso ! ¿Se figura que le olvido ,
Y está agriado y resentido De mi ingratitud, acaso?
¡ Oh I por Dios, padre del alma ; Considere que me encuentro Gomo fuera de mi centro Sin un instante de calma ; Que estos deberes impíos ftíe obligan á ser quizás Esclavo de los demás
Y tirano de los míos,
Y aceptará mis disculpas ; Y , al menos por esta vez , No serán para tal juez Irremisibles mis culpas.
D. Ángel. Me duele, sí, verte lejos, Siempre lejos de mi lado , Que son amor y cuidado Nueva vida de los viejos ; Pero por más que afligido Me dejaseis todo el día En un rincón, no saldría Deíinis labios ni un quejido , Teniendo yo la certeza De que eras digno heredero De quien ante el mundo entero Nunca dobló la cabeza. ¿Pues no soy?....
Eso es preciso
Ricardo. D. Ángel.
79
Ricardo. D. Ángel.
Ricardo.
D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Ricardo.
Qne me digas sin demora :
Qae es la calumnia traidora
La qne mancillarte qarso,
Sin pretexto ni razón ,
Bq este papel infame.... (Saea a ptnódico.)
Y que es un vil qnien te llame Publicamente ladrón.
(Aterrado,)
¡Ladrón I.... |Gon mi nombra.... Á ver..., 4 Tu nombre en bascar te empeñas? Gaando se dan bien las sefias, El nombre no es menester.
(Indicándole en el periódico lo que éste dice,) (Leyendo por encima,)
«Orador.... alto empleado....
Pobre ayer.... desconocido....
Que amaneció enriquecido
Con un capital robado
Á un amigo generoso
Qne en su honradez confió. ...>
¿No eres tú? Dilo.
¡Yol.... ¡Yo! ¡Deshonrado!.... ¡ Dios piadoso I
(Devorando el periódico eon loe ojae»)
\ Aún hay más*!
Viéndolo estoy 9 Aunque apenas leerlo puedo. ¿De indignación?....
No : de miedo Do verme tal como soy. I Qué dices !.... ¿No es falsedad?.... Déjeme usted qne lo lea , Porque aún puede ser qne sea Menos cruel la verdad.
(Leyendo con febril agitación.)
«Dicen que el amigo, empero, Se venga del burlador, Reintegrándose en amor Á cuenta de su dinero.
Y que á la miger le halaga Restitución tan oculta, Porque asi el robo resulta
80
^
D. Ángel. Ricardo. D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Ricardo. D, Ángel. Ricardo.
D. Ángel. Ricardo. D. Ángel.
Ricardo.
D. Ángel. Ricardo.
D. Ángel.
Adelanto de la paga.» ¡Oh! I Qa¿ infamia I
¿LadeqniéB? ¡ La de todos 1
i Dios bendito 1 Manto de sombra infinito Que oscarece todo bien.... Gedl del mundo á la idea , Cansado de angustia tanta ,
Y hoy contra mi^e levanta
Y el rostro me abofetea.
Y es conmigo tan cruel, Que está mi honra vinculada En una frase estampada Sobre un mezquino papel. ¿Mas?....
¿Qué hacer, si me condena? Ahogar la calumnia impia. Si no lo es la traición mia , ¿Por quá ha de serlo la ajena? ¿No es calumnia tu traición? ¡No, padre 1
¡Desventurado! Tuve un hgo, que era honrado.... ¡Lo perdí!....
\ Por compasión 1 ¡He aquí el dolor más acerbo I -Dájame.
No ; aunque merezca Que la opinión me escarnezca Después que me hizo su siervo; Aunque me sienta morir Entre pérfidos amaños , De celos y desengaños, Todo lo podré sufrir; ¡ Falacia, escarnio, desvío , La muerte, si es menester ; Todo, en fin, menos perder Su amor de usted, padre mío ! Que á este amor ceda y se doble Mi entereza lograrás ; Pero en cambio perderás
81
Mi estimación, qoe es más noUe. |Si por ustedes oail.... Bnsqaé pan con loso afán. Honrado te di yo el pan ; Dámelo honrado tú á mí. Pedí al cielo, como un bijo Pide á un padre; en vano fué. ¿Y quién le pone á la fe Condición ni plazo QJo? La injusticia de los hombres. Se la afh>nta.
No se paede. Pnes de lo que hoy te sucede , Ni te quejes ni te asombres. Con sangre del msl nacido La iivjuria he de reparar. ¿Con sangre quieres lavar Honor que está ya perdido? ¡ Padre 1
(Con lágrinuu.j Recuerda que un día Dejar quise esta morada , Por no ser carga pesada , De un hijo que yo tenia. Hoy de nuevo me despido, Y al pan negro he de volver ^ Porque no quiero comer Pan blanco mal adquirido. fVcuepor laderteha.)
/ Ricardo f agobiado, oculta la cara «ntre ku manos, kanta que oye la voz de EUna, que le saca de su abatimUnta.)
ESCENA VI.
RICARDO y ELENA por el fondo, hablando con un criado
y con Rita.
Rieanlt.
D. Ansel.
Ricardo.
D. Ancel.
Ricardo. D. Aacel. Rieardo. D. Aacel.
Ricardo.
D. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
Elena. (Ai criado.)
k Luisa que esperaré Impaciente su visita , Pnes tanto le importa. Rita , Lleva esto adentro. (Entra EUna.) Rita. Bien. (Vase.j
Ricardo. (Volviéndose con rapidez como movido de un resorte.)
iQaó!
A
82
Elena. (Viéndole,)
¡Ricardo!
(Se contemplan un instante, Ricardo á Elena del modo que su situación requiere: con oito, con ardiente euriO' sidad, con altivez indefinille. Elena á Ricardo con ex» trañeza mezclada de temor, en cuanto observa la acti- tud de Ricardo.)
Tus ojos rojos....
I Me aterran ! Ricardo. Y á mi tu calma.
I No es verdad ! No sale el alma
Toda entera por los ojos.
Porque si esto fuera así ,
Tu espanto seria tanto/
Que no hallaría tu espanto
Donde ocultarse de mí. Elena. ¡ Jesús 1 ¿Qué es esto? ¿ Á mí agravios ?
¿Tal lenguaje? Ricardo. ; Fementida !
Elena. Primera vez en la vida
Que me escarnecen tus labios. Ricardo. Hay razón. Elena. Mucho ha de ser
Que á lo8 veinte años de unión
Encuentres una razón
Para poderme ofender. Ricardo. ¡ Veinte años ! Sale la aurora ,
Y anochece en solo un día. Para hacer una falsía Sobra el día : basta una hora.
Elena. (Pausa,) Te miro, y en vano lucho Por saber, en conclusión , Si tú me hablas en razón, ó yo sin ella te escucho ; Pues dicen esos extremos Que, ó yo sueño, ó tú estás loco^ ó es que ya nos vemos poco
Y apenas nos conocemos. Ricardo. Cierto que sueño ó locura
Es que yo en el alma herido
Haya tan bajo caído
Desde que estoy en la altura.
as
Aicardo.
¿No sabes?
Elena. Claro se ye
Qae te agobia nn dolor ñero : Qae estás sa friendo... • que quiero Sufrir contigo : eso sé.
Ricardo. Habíame asf , por piedad ,
Aunque me engañe tu amor: Que todo engaño es mejor Que una impúdica verdad.
€lena. ¡Yo engañarte! Galla, y piensa
Que de ultrajarme otra vez, El silencio y la altivez Serán mi única defensa. ¡ Eso ! Altiva , airada , ruda : Pídele á tu corazón Volcanes de inüignacir^n, Para que abrasen mi duda. Pues con la fama perdida , De mi padre despreciado, Si de ti soy engañado, ¿Para qué quiero la vida? Cálmese , por Dios , tu pena
Y esa fíebre que te abrasa ,
Y dime al fin lo que pasa ,
Y ña en tu honrada Elena. Ricardo. Honrada.... ¿verdad?.... {honrad:' !
Mira que ya , por tu honor , Pido que vuelva el horror De mi existencia pasada. Este papel.... di que miente : Di que el cieno que te arroja Ni siquiera te sonroja , Porque no llega á tu frente.
Elena. Pues ¿qué dice?....
Ricardo. Eco sonoro
Que en ondas mil se derrama , Ladrón á gritos me llama
Y marido sin decoro. Elena. ; Ladrón !... . ¡ Oh ! (Leijendo.) Hicardo. iSíI ¡Quién diría
Que me llegase á haiagar, Saber que no hay en mi hogar
Elena.
84
Ricardo. Elena.
Ricardo. Elena.
Más infamia que la mía ! Elena. i Poder de Dios 1 1 Tal ultnge Sólo el inflerno lo inspira ! I La verdad y la mentira Dentro del mismo engranaje ! Luego ese papel mintió, t^ara tu tranquilidad. Mas para el mundo es verdad Que soy una infame yo.
(Con duden.)
¡El mundo I....
¿No ves que entiende
Que, como lobo sin loba.
Nunca hay marido que roba
Sin esposa que se vende?
Anónimo acusador , (Ai papa)
¿Quién eres? Ricardo. ¿Quién ha de ser?
El olvidado deber
De si mismo vengador.
La centella que fíilgnra
Del trueno al ronco estampido ,
Que perdona al escondido
Y mata al que está en la altura! (Paiua.)'
Mas I qué idea! ¿No podría (De pronto)
Ser autor de nuestro dafio
Pablo, que venga su engaño
Con tu infamia y con la mía? . Elena. i Pablo ! Ricardo. Quizá nos deshonra ,
Vengativo ó justiciero ,
Para cobrar su dinero
En pedazos de nuestra honra. Elena. No puede ser. . . . Ricardo. Mas si eso es ,
Yo te juro que ha hecho mal
Poniendo á su capital
Mi infamia por interés. Elena. ¿Qué intentas? Ricardo. Que si en mi mengua
Por vengarse no repara,
Le voy á azotar la cara
85
Con sn dinero y ea lengaa. ¡ProYidencia bienhechora, Qae al cabo me quino oir I Ya tengo en qnien esprimir El rencor que me devora.
ESCENA Vn.
l.uísa. Hicardo.
t.Hfsa. Ricardo.
DICHOS y LUÍ3A , por el fondo.
I Elena !
(Aiwr á Luisa. j ¡Loísat (¡\h! Él podrá
Bascar á ese hombro....) ¿Fernando?....
Le estaba á nsted esperando
Impaciente.
Corro allá. (Ym6 por tx foro.)
ESCENA VIII.
BLKNA y LUISA.
|
Loíaa. |
\ Elena mía I (Con gran inquiitud.J |
|
Elena. |
¡Oh! ¡Quéá punto |
|
Piadoso el cielo te envía I |
|
|
Es la amistad el rocío |
|
|
De las almas añigidas. |
|
|
Luías. |
(ñetírándotej |
|
Yo no debo.... |
|
|
Elena. |
¡ Virgen Madre ! |
|
¿También me juzgas indigna?.... |
|
|
Luisa. |
¡ Al contrario I |
|
Elena. |
¿También dudas?.... |
|
¿Tan por el suelo y perdida |
|
|
Anda mi fama, que todos |
|
|
Me rechazan y abominan ?.... |
|
|
Luisa. |
¡ Dudar yo ! j Si td supieras !.... |
|
Elena. |
Que es una calumnia inicua |
|
Que se propaga creciendo |
|
|
Á impulso de la malicia ; |
|
|
• |
Que nadie la pondrá en duda. |
|
Porque sabe hacer la envidia |
|
|
De los más vanos indicios |
86
Las pruebas máá fldedignas ; Qae ahora me saldrán al paso La borla con sus sonrisas , La virtud con sos desprecios , El vicio con sos caricias ; Qoe el deshonor de mi esposo Mi deshonor justifica; Todo esto sé : ¡ ya ves coánto He aprendido con ser rica !
Luisa. No exageres , y dé treguas Tu dignidad ofendida Al enojo. Lo que importa Es que esa infame noticia No dé ocasión á Ricardo Para aumentar tu desdicha.
Elena, { Aumentarla ! No es posible.
Luisa. ¿ Sabe ?
Elena. j Todo ! É imagina
Que Pablo es quien me calumnia Por vengarse.
Luisa. ¿ Y qué ?
Elena. Salía
Con ánimo de arrancarle , Donde le encuentre, la vida.
Luisa. I Jesús !
Elena. Si estoy por decirte
Que hará bien : y que yo haría Lo mismo que él si pudiera....
Luisa. Elena ; \ por Dios ! { Deliras ! Pablo ignora lo que pasa.
Elena. ¿ Qué sabes tú ¥
Luisa. (Turbada.) Se adivina....
Quien le conozca....
Elena. También
Así pensaba yo misma Hace poco , y ahora dudo De todos.... y de ti , Luisa.
Luisa. I Elena !
Elena. Si ya comprendo
Que Ricardo dude, y pida Que esté mi inocencia clara Gomo el sol del Mediodía.... !
87
Guando se salta en el cieno ,
Hasta'al armifio salpica. i-uiaa, ¡ Sosiégate I Y reflexiona
Que lo que hoy más necesitas
Es evitar cualquier lance
Entre Pablo y.... Elena. 2 Qué porfía !
¿ Por qué ese nombre en tus labios....
Y el carmín en tus mejillas ?
¿ Á qué has venido ? Responde. Luisa. Á consolarte. Elena. { Mentira !
Temes un duelo. Una muerte
Va á amenazar á dos vidas.
¿Cuál de ellas te importa ? Luisa. I Elena !
Elena. Ya lo has dicho. No prosigas.
Ni te atreves á mirarme ,
Gomo la inocencia mira ,
Gara á cara.... j Oh cielo santo I
Si acaso tú sorprendida
Por Femando.... ¡ Es imposible!
i Tal maldad I Luisa. ¿ Pero imaginas ? . .. .
Elena. i Qué sé yo ! Todo lo temo
De una disculpa egoísta....
Luisa , si me has calumniado ;
Si tu esposo le confirma
Á Ricardo la calumnia ;
Si eres tan falaz amiga....
Luisa. Galla , y sabrás. . . . (Pablo aparen^ en la pwtrU.J
¡Él....! Elena. ; Don Pablo I
¡ Usted aquí ! ¡ Dios me asista I
ESCENA IX.
DICHAS y PABLO.
Pablo. Ruego á usted ....
Luisa. (Mis pasos sigue.)
Elena. Guando clava la malicia
88
Sus ojos ea esas puertas ,
¿Las cruza aaf su osadía? Pablo. Mal recibe usté al amigo
Que fué en otro tiempo víctima.... Elena. Del de usted lo fué mi padre :
Hay faltas que son justicias. Pablo. • Nunca las faltas ajenas
Nuestras faltas justifican. Laísa. Grave es la de usted , sin duda ,
Al venir aquí, Pablo. No , Luisa.
Me atrae.... Elena. El deseo inicuo
De venganza. Usted me priva ,
Al entrar aquí , de toda
Defensa de la honra mía.
Salga usted.... Luisa. Antes que llegue
Ricardo.... Pablo. ¿ Por cobardía ?
1 Eso no ! Luisa. Yo se lo ruego....
Pablo. (Apañe á LuUa.)
(Á condición....) Elena. ¡ Y aun vacila I....
1 Y se precia de hombre honrado I....
Luisa. (Á Pablo.)
(Salga usted....)
Pablo. I Adiós ! { Va á salir.)
Ricardo. (Por ei foro.) ¡Justioia,
Castigo de la impudencia! I Atrás !
ESCENA X..
DICHOS y RICARDO. Elena. (¡ Mayor desventura I)
Ricardo. (Á Pablo.)
Lo que Fernando asegura Lo confirma tu presencia.
Pablo. (Con sorpresa.)
I Fernando 1 Ricardo. {Solos aquí !
89
¡láosl (Á Eiii^.) Elena. ( I Ay ! )
Liifsa. (A Eima.) ( ¡ Salvarte espero I )
fVá» Elena por la isquitrda y luÍMa por ti foro.)
ESCENA XI.
RICARDO y PABLO.
Pablo. Ricardo.
Pablo.
Ricardo.
Pablo.
Ricardo. Pablo.
Ricardo.
¿Me explicarás?....
El acoro
To lo explicará por mí.
Ni atenoacióQ ni disculpa
Para encubrir tu falsía.
Ten al menos la osadía
De aceptar toda tu cnlpa«
Que el rencor que en mi pecho arde
Se podría amortiguar
Si se llegase á encontrar
Frente á ícente de un cobarde.
No he Yuelto el rostro Jamás
Ni á los hombres ni á las ñeras.
Pero quiero....
Lo que quieras ,
En siendo sangre , tendrás.
* Que la tuya necesito
Lo dicen mi odio y mi honra,
Por autor de mi deshonra
Ó tíscal de mi delito. *
Bien está : mas me importuna
Que asi mi paciencia pruebe
Quien á mi dinero debe
Casi toda su fortuna.
Y es notable insensatez
Pretender, por lo que veo,
Que pase yo aquí por reo,
Guando puedo ser el juez.
I Sabes ?
Que fuiste traidor.
¿Quién lo ignora?
Nos juntamos
90
|
Dos que por igaal robamos : |
|
|
Yo el dinero : tú el honor. |
|
|
Pablo. |
¡Yo! |
|
Ricardo. |
Pero en esta jornada |
|
Sólo un ladrón aquí habrá. |
|
|
(Va á m secreter y firma un talón,) |
|
|
• |
Esta es mi firma. Ten. Ya |
|
Queda mi deuda pagada. |
|
|
Pablo |
¿ Quién te lo exige ? |
|
Ricardo. |
Es razón |
|
Dejarte así satisfecho. |
|
|
1 No ves que compro el derecho |
|
|
De partirte el corazón? |
|
|
No te seré ahora importuno |
|
|
Con mis quejas y razones. |
|
|
¿ Había aquí dos ladrones ? |
|
|
Pues ya no queda más que uno. |
|
|
Pablo. |
Ó te engañan, ó te engañas. |
|
Mira.... |
|
|
Ricardo. |
No. seas yillano , |
|
Que está ya ardiendo mi mano |
|
|
Por llegar á tus entrañas. |
|
|
Pablo. |
¡ Obcecación ! |
|
Ricardo. |
¿ Ni el ultraje |
|
Te exalta? |
|
|
Pablo. |
¿ De ti ? Lo arrostro. |
|
Ricardo. |
Pues te azotaré en el rostro |
|
Para encender tu coraje. |
|
|
Pablo. |
i Oh 1 Basta, juro á los cielos, |
|
De torpes baladronadas ; |
|
|
Yo te curaré á estocadas |
|
|
Tu necedad ó tus celos. |
|
|
Ricardo. |
Pero al punto. |
|
Pablo. |
Sí ; y á muerte. |
|
Ricardo. |
Fernando será testigo. |
|
Pablo. |
Llevo la razón conmigo. |
|
Ricardo. |
Y yo el odio , que es más fuerte. |
|
(Vást Pablo por el foro,) |
91
ESCENA XII.
RICARDO.
Al fia respiras , honor , ÍDespués de tanto luchar. Ya me paedo presentar Á mi padre sin rubor. Ya mi conciencia se estima Gomo luz de un hombre honrado. Parece que me he quitado Un mundo entero de encima . ¡Padre! ¡Elenal.... ¡Ella!
ESCENA XIII.
RICARDO, ELENA y D. ÁNGEL, qa« salea por distinta puerta.
|
Elena. |
(Me abrasa |
|
La impaciencia.) |
|
|
D. Ángel. |
¿Qué sucede? |
|
Ricardo. |
Que un hombre de bien ya puede |
|
Vivir tranquilo en mi casa. |
|
|
D. Ángel. |
¿Cómo? ¿Has hecho?.... |
|
Ricardo. |
Padre mio^ |
|
Mi obligación; dar á ese hombre , |
|
|
Con un crédito á su nombre, |
|
|
Un cartel de desafío. |
|
|
Que si el mundo me arrastró. |
|
|
Y hoy ladrón y vil me llama , |
|
|
Al volver hoy por mi fama |
|
|
Me vengo del mundo yo. |
|
|
D. Ángel. |
¡Mi sangre es ! |
|
Ricardo. |
Por ella exhalo |
|
La luz del bien generosa. |
|
|
D. Ángel. |
¡Si el que tiene un alma hermosa |
|
No aprende nunca á ser malo ! |
|
|
Ricardo. |
Eso no es siempre verdad. |
|
(Mirando á Elena con severa dignidad.) |
92
D. Ángel. Ricardo.
Elena. Ricardo.
Elena.
Ricardo. Elena.
Ricardo. Elena.
D. Ángel.
(Comprendiendo ,)
Dices bien. ( ¡ Baja la frente ! ) (Mirando á Elena.)
Aún se respira aqni ambiente
De impureza y liviandad.
La opinión , de su traición
Ha dictado la sentencia.
Si me absuelve mi conciencia.
¿Qué me importa la opinión?
Ella es juez. (Elena quiere hablar,)
íSilencioI Inmolo
Mi fortuna á mi honradez ; Desheredado otra vez, Virtud quiero aqui tan sólo. Muerte daré al mal amigo De su torpe amor en precio ; Á la mujer....
El desprecio. •¿ No es este el mayor castigo ? Mas ¿por qué muerte violenta También no ha de merecer? Mata más á la mujer La soledad de su afrenta. ¡Es cierto, cruel! Ni aun quieres Con mi muerte demostrar, Cómo saben castigar Los que aman á sus mujeres. ¡ Me desprecias !.... Pues confieso Que ni esa injuria me exalta.. Estoy yo demasiado alta Para irritarme por eso. ¿Alarde?
Lo puedo hacer. No hay falta en mí.... Sí que hay una ;. Creer, cual tú, que la fortuna Es todo dicha y placer. Calumniada y perseguida. Sólo un dolor me devora; Ver que se pierde en una hora Amor de toda una vida. I A.diós I
(Á Ricardo.) Será pop ventura Inocente?
93
|
Ricardo. |
1 Ay I No. |
|
D. Ángel. |
Hijo» mira.. |
|
Ricardo. |
Roba á yecos la mentira |
|
Sa emoción á la temara. |
|
|
D. Ángel. |
Mas.... |
|
Ricardo. |
2 Ay,si de sn traición |
|
No hubiese una y otra praeba 1 |
|
|
¿ No ye asted qoe se me Hoya |
|
|
Botero mi corazón ? |
ESCENA XIV.
DICHOS y CÁNDIDO.
Cándido.
Elena^
Cándido.
Elena.
Cándido.
Elena.
Cándido.
Ricardo. Elena.
Cándido.
Ricardo. Elena.
(Al »alir Elenaj entra Cándido, que la detime,)
\ Madre !
¡Hijo mío I
(Enterándoee de lo que pasa.) ¿ Qué 68 OStO f
Me ultrigan.... ¡Me voyl
¿ Adonde ? Donde la yirtad esconde Rubor de un crimen sopaesto : ¡ Donde halle amparo de Dios ! No , madre : si ya he sabido De quién el rayo ha partido Que os hiere en la honra á los dos. ¡ Oh I ¿ De quién ?
Claro lo infiero. ¿De Luisa?
Ella lo ha fo]Jado ,
Y su hijo lo ha diyulgado,
Y hoy lo sabe el mundo entero. ¿ Cómo pudo ser capaz
De inferir tan graye ofensa ?.... Pues será ella mi defensa.
ESCENA XV Y ULTIMA.
DICHOS y FERNANDO por el fondo.
Fernando. La mía es más eficaz.
Eiena. (¡Él!)
Ricardo. ¡ Fernando ! Habla. Ya anhelo
94
Fernando.
Elena. Ricardo. D. Ángel. Fernando.
Ricardo. Fernando.
Ricardo.
Elena. Ricardo.
Fernando. D. AngeL Fernando.
Noticias de mi enemigo. Que tú serías testigo
Y yo actor en ese daelo , Á no huir aquel traidor Llevándose eotre sus brazos Mi decoro hecho pedazos
Y hecho escarnio vil mi amor.
\ Ah ! (Con natural satisfacción.)
¿ Qué dices ?
I Que esto pasa !
(Mostrando una carta á Ricardo.)
¡ De mi mujer !
¿Y ella cuenta?.... La escribió , por más afrenta. De Pablo en la propia casa. Calumnió, por explicar Una carta y una cita. Quien honras ajenas quita , Mal la propia ha de íjuardar. Os causó breve perjuicio; Mas mi ruina al ver segura , Se va á buscar la ventura En el lodazal del vicio.
(Lee.)
« Adiós ; Pablo á huir me obliga;
Y aunque el honor me condena , Que soy , le dirás á Elena , Mala esposa y buena amiga.»
(Fernando, con la cabeza baja y agobiado de dolor. Hi. cardo, al concluir la lectura, quiere arrojarse á los pies de Elena , que le detiene^ indicándole con la mano á Fernando. )
\ Elena I
í Galla !
Es razón. Sea el infortunio ajeno Triste y compasivo freno De nuestra justa expansión. ¡ Oh I \ Gracias !
i Pobre 1
Es verdad Que todo está compensado.
95
Ricardo.
D. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
Ricardo. D. Ángel.
Elena. Ricardo. Elena. Ricardo.
¡ Yo también desheredado De toda felicidad ! ¿Y dónde ese bien se encierra Qae cuesta tantas batallas? Pues si en la virtud no lo hallas , No lo basques en la tierra. Es la virtud perseguida.... Ya lo sé: pero ¿es dichoso Quien busca y goza afanoso Los placeres de la vida? i No á fe 1
Pues entonces.... ¡ea ! Busquemos el bien posible ; La paz dulce y apacible De mi cantábrica aldea. ¿Os place?
Al punto : á gozar De nuestro amor allf á solas. Á huir lejos de las olas De este turbulento mar. Y á través del aéreo tul Qae entre las brumas se pierde...
(Interrumpiéndola con efusión.)
Ver la tierra ¡ toda verde ! Ver el cielo i todo azul I
fCa€ el telón,)
FIN.
LA
DESOBEDIENCIA
DRAMA ORIGINAL EN TRES ACTOS T EN VERSO
nc
D. RAMÓN LON DE COMPAÑA.
PREMIADO EN EL CONCURSO DE PRODUCCIONES DRAMATiCASÜ ABIERTO POR LA EMPRESA DEL TEATRO
CIRCO BARCELONÉS
BARCELONA.
ESTABLKOIIIIENTO TIPOGRÁFICO DE NARCISO ÜAUIREZ. calle de Eseudillers, n.' 40, piso principal.
1862.
/
Persona».
DOLORES. GARLOS.
D.' ISAREL. RICARDO.
JULIANA. D. JUAN. RAFAEL.
Primer acto, en Cádiz ; los dos siguientes en Madrid
ACTO PBIISRO.
Sala de recíbimieDlo en una fonda. Puertas al fondo y una á cada lado.
ESCENA PRIMERA.
DOLOREá y después JULIANA.
DoLOB. [Besando un pensamiento.]
Sí, ya sé lo qae me dices,
aunque callas, bella flor.
Toma olro beso; del alma,
florecilla, te lo doy. J ULIA. [Entrando por la i%qiúerda, )
; Ta está aquí la señorita !
Cumpliré mi obligación. (Sale foro, Dolor. Di: me ama Carlos de veras ?
¿Podrá olvidarme? iNol iNo!
¡ Dejó en tus bojas, su labio,
un juramento de amor I
ESCENA I!.
DOLORES, CARLOS y JULIANA.
|
Julia. |
[Señalando á Dolores.) Allí |
|
Carlos. |
Toma ! [Dándola dinero.) |
|
Julia. '■ |
Cinco duros!) |
|
Mil gracias. (Viva el amor I ) |
|
|
Carlos se acerca á Dolores de puntillas. |
|
|
Dolor. |
Por mensajera de amores |
|
te pondré en mi corazón, |
|
|
mas, antes, toma otro beso. |
|
|
Car. |
1 Qué dichosa es esa flor ! |
|
Dolor. |
;AyI ¡Carlos I |
|
Car. |
[Dolores mia! |
|
DoLon. |
¡ Creí estar sola I |
|
Car. |
\ Por Pii»s r |
— 6 —
Dolor.
JüL.
Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor,
Car. Dolor.
Car. Dolor.
; No te ofendas I El que adora, siempre busca una ocasión. Si viene mamá !.. (Juliana ! No hay cuidado, alerta estoy. Yete pronto, Carlos.
¿Temes? I Y es fundado mi temor I Esta mañana, mamá, de ti, un gran rato, me habló. ¿De veras? ¿Y qué te dijo? iConsejos de madrel
( ¡Ay Dios! ) ¿Pero ha observado?
iSus ojos penetran mi corazonl Allá en Madrid, mamá algo de nuestro amor sospechó, y al encontrarte hoy en Cádiz mas se alarma, con razón. No sé porqué; es natural que también me bañe yo; y haber elegido á Cádiz, puede ser casual
iNol iNoI
(Cádiz, y una misma fonda!
Coincidencias raras son! Yo la hubiera confesado esta mañana mi amor; (porque es tan buena mamá, que no merece ficción!
Pero estuvo tan severa
;Y no eslrañes su rigor!
Que en verme feliz, mi madre,
cifra toda su ambición
Feliz conmigo serás. Mamá lo duda, y su amor justifica sus recelos. ¿Recelas tú también?
(Yo! (Pregunta á la mariposa si tuvo á la luz temor! Yo, cual ella confiada
- 7 —
te eutrego mi corazón;
si tú con ta amor lo secas,
¡que te lo perdone DiosI Car. ¿Mas, tu madre porqué duda? Dolor. Allá en Madrid se informó
no lo estrafies, porque es madre!
Y alguien, con mala intención
sin duda, (lijo de ti
Car. Cuentos, chismes, como el sol
es puro mi proceder;
recta y noble mi intención. Dolor. lAyl ¡Carlos! ¿Te has ofendido?
Perdona; culpable soy:
yo no he debido decirte..*... Car. Dolores, cuando al honor
atacan los alevosos
Dolor. ¿Y qué le importa? Los dos
nos bastamos en el mundo! Julia. ¡La señora! Dolor. . ¡Yete!
Car. ¡Adiós!
ESCENA III.
DOLORES, JULIANA y después ü.» ISABEL.
JcLiA. Señorita, ahora conviene
que hable Y. mucho conmigo,
y asi disimularemos
Dolor. No, Juliana; ¡mortifico,
fingiendo, mi dignidad!
fietirate JoLiA. [Humildemente.] ¡Me retiro! D.*IsAB. ¡Dolores! Dolor. ¡Mamá!
D.* IsAB. Te traigo
noticias de un buen amigo. Dolor. ¿Quién es^ mamá? D/ IsAB. Ralael;
nuestro valiente marino. Dolor. (¡Cielos!) D.* IsAB. En Cádiz está,
y viene á vernos hoy mismo
— 8 —
jDoloresl Poco te alegra
esta noticial DoLOB. (iDios mió!)
Al buen Rafael, mamá,
yo muy de vera» estimo .
D/ IsAB. {Con tierna amargural) (Dolores mial
Dolor. ;MamáI
D.* IsAB. iGuantas penas adivinol
Dolor. ¡Penas!
D.' IsAB. I Si! Mi corazón,
traidor pufial me lo ha herido!
Tú eres toda mi ventura,
mi solo amor, mi delirio
¡cómo no sufrir al verte
hoy presa de un libertino! Dolor. ¡Mamá! D.* IsAB. ¿Te ofendes? ¡Lo veo!
Esa palabra que he dicho,
Dios la coloca en mis labios
para avisarte el peligro. Dolor. ¡Ay! D.* IsAB. ¿Lloras, Dolores mía?
¡Por piedad! Yo te suplico
;YoI jTu madre casi anciana!
¡Que olvides tu desvario! Dolor Me rasga Y. el corazón! D.* IsAB. Pobre corazón sencillo,
que en el cáliz de una flor
bebe veneno escondido. Dolor. Yoy allá dentro un instante;
si V. quiere
D.MsAB. ¡Te fatigo!
¡Compadéceme, Dolores! [La he^a)
¡Te quiero tanto, ángel mió! [Se retira Dolores llo- rando,)
ESCENA IV.
I).* ISABEL, después RAFAEL,
D.* IsAB. ¡Señor! ¡Señor! ¡Por piedad! ¡Iluminadla, Dios mío! ¡Su débil planta coloca
— 9 —
al borde de un precipicio,
y vendas de amor la o'caltan
los horrores del abismo I Raf. {Desde lafmerta.) ¡La sefiora de Guzman? D.' IsAB. iRafael! ( Yendo á él ) Raf . Mi buena amiga
i una lágrima en los ojosl IsAB. \Si, Rafaell ¡Son desdichas
que á las madres suelen dar
por pagos de amor las hijas! Raf. iDoiores....! ¡Me asusta Y.!
Siempre en Madrid la vela,
modelo de amor filial,
dulce, virtuosa, digna.... IsAB. Hoy de mi temor la causa
es tal voz su bondad misma.
Pura y noble, no sospecha
ffue cabe en amor perfidia. Raf. ¡En amorl ({\yl llegué tarde ) IsAB. (Ella amaba....! Lo sabial) ^06«en'(ífu/o/e.; Raf. Sefiora, con que Dolores? IsAB. Temo que pueda ser victima
de los halagos de un hombre
de inclinaciones malignas. Raf. ¡Dolores! Es imposible.
En su noble orgullo altiva,
no puede á un amor mezquino
dar en su pecho cabida. IsAB. Por desgracia, Rafael,
bajo un eslerior que brilla,
ocultan algunos hombres,
la bajeza y la mentira. Raf. iEs verdad! IsAB. Y mi Dolores
hoy sobradamentejrica,
puede ser para un malvado
objeto de su codicia. Raf. ¡Ay, sefiora! ¡Esas palabras
la dignidad mortifican!
Será verdad, pero es fuerza
que un alma noble resista,
el creer que todo un hombre
— lo- ante un vil metal se humilla,
y roy de la creación
hace al alma mercancía. {Juliana atraviesa el teatro.) IsAB. (¡Qué noble y qué generoso!
¡Cuánto pierdes, hija mia!)
Juliana, avisa al instante,
que salga la señorita. Rai'. Tal vez estará ocupada. IsAB. No lo está; vendrá en seguida:
y si V. triste la encuentra
es que ha poco la decia
cuanto el corazón padece
con los temores que abriga.
¡Y ella que quiere á V. tanto,
pena amarga sentirla. ..I
Pero, ¿quién es ese hombre,
que aquellas tiernas caricias
con que gozaban dos almas,
tiene en dolor convertidas? IsAB. Tal vez V. lo conozca.
Es de muy buena familia;
tiene escelentes modales
y figura distinguida....
Pero después, sus costumbres...
Seguiré; viene mi hija
R,\F.
• ESCENA V.
DICHOS y DOLORES.
Dolor. ¡Rafael! {Le dá la mano.)
Raf. ¿Cómo vá?
Dolor. Mal;
y presumo que los baños son científicos engaños.
Raf. ¿Siempre nerviosa?
Dolor. ¡Fatal!
Desde que á Cádiz llegué, muy pocos son los instantes que me siento bien.
IsAB Pues antes,
bien te burlabas....
— 11 —
Dolor.
Raf.
Dolor. Raf.
ISAB.
Raf.
Dolor.
ISAB.
Raf.
ISAB.
Si á fé. Yo decía que eran mimos ios accidentes nerviosos. ¡No siempre somos piadosos con el mal que no sufrimos! ¡Ay! ¡Es verdad, Rafaeit Por eso nunca me quejo. Curar puede un buen consejo. iQue á veces es muy cruel! Porque sí el padecimiento llegó á hacerse ya invencible, pretendiendo un imposible, solemos dar un tormento! ((Dile que si, corazón!) Si el alma es la que padece, invencible el mal parece; mas, lo cura la razón. ( Con la mano en el corazón, ) ;Hay aqui dentro un poder.^.. Pero, de Dios la clemencia, puso aqui la inteligencia, para poderlo vencer.
|
ESCENA VI. |
|
|
DICHOS y CARLOS. |
|
|
Car. |
¿Se sirve V. permitir...? [Desde 1 |
|
ISAB. |
(iCielos!) |
|
Dolor. |
(iCárlos!) |
|
ISAB. |
¡Adelante! |
|
Car. |
Voy á marchar al instante. |
|
y me vengo á despedir. |
|
|
I5AB. |
¿Va V. á marchar? |
|
Dolor. |
(¿Será cierto?) |
|
Car. |
Voy á buscar en Valencia |
|
movimiento, concurrencia; |
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¡aquí poco me divierto! |
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Gozar en Cádiz crci |
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placeres y diversiones; |
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|
eran vanas ilusiones, |
|
|
sefioras, y las perdí. |
— 12 —
Por eso, en Cádiz ya triste,
la valenciana algueria
bosco para mi alegría. Dolor, (i Algún misterio aqui existe!)
¿Y es muy pronto? Car. Si; esta tarde.
Dolor. iQué prisa por viajar! Car. Quiero á Cádiz olvidar. Dolor. lEntonces, no lo retarde! (ofendida.) Raf. (Me parece algo insolente.) (mirándole) IsAB. ¿A qué hora sale el tren? Car. a las tres.
Isab: iQue vaya bien! Isaludándole]
Car. IMÍucbas gracias; igualmente, {saluda y vúse,] ISAB. (¡Gracias! Gracias, Virgen mia!) Raf. (iDios mió! ¡Cuánta aflicción
en su pobre corazón!) Dolor. (¡Dlme qué es esto, alma raia!) [eayend') en una silla) IsAB. lAy! iNi aun me atrevo á mirarla!
A su amistad la confio: {á Rafael)
¡tal vez torpe el labio mío,
no supiera consolarla! [sale]
ESCENA VIL
RAFAEL y DOLORES.
Raf. iConsohurla y por él llora!
¡Rumbo ciego de la vida!
¡Amor para quien olvida!
¡Y amistad para el que adora!
¡Vamos!.... Probemos. ¡Dolores! Dolor. Rafael!.... (¿Qué dirá, cielo?) Raf. Difícil es el consuelo
para amargos sinsabores.
Pero si mi amistad fiel
merece á V. confianza... Doi.OR. ¿Puede V. darme esperanza ...?
¡No puede V., Rafael!
Le confieso mi pasión,
¡bien su amistad lo merece!
¡sepa V. cuanto padece
— 13 —
este pobre corazón! Raf. (Tanto amor....! Dolor. {Es estremado!
Sí, mis labios no lo ocultial Raf. (iCielosl.... Hay hombres, qae insultan
con so dicha al desdichado!) Dolor. Por su amor perdí la calma,
y hoy lloro al verle cruel;
porque este amor, Rafael,
es el culto de mi alma! Raf. |T él tan dichoso.... ¡Dios mío!
¡Riendo...! de Y. se aleja.... Dolor. Tal vez.... una Injastá queja... [meditando.) Raf. (Quejas de un ángel.... Impío!) Dolor. Mi amor, á mamá disgusta;
yo se lo indiqué, y su honor
sacrifica nuestro amor
á una repugnancia injusta. Raf. Sí fuera tan delicado,
yo tal vez le perdonara... Dolor. ¿Cómo? Raf. El que hoy á Y. causara
un dolor tan estremado.
ESCENA VIII.
DICHOS y JULIANA.
Raf. (Le veré; si; mi lealtad
sofocará mi dolor;
iy si es digno de su amor,
Dios le dé felicidad!) Julia. Don Rafael, la señora
desea que si Y. puede,
á comer aquí se quede Raf. Con mucho gusto. ¿4 qué hora? Dolor. Siempre á las cinco comemos,
mas sí Y. tiene que hacer
Raf. Antes pienso yo volver. Dolor. Y si nó le esperaremos.
— 14
ESCENA IX.
Julia.
DOLOB.
Julia. Dolor.
DOLORES y JULIANA.
Señorita, ¿qué hay de nuevo? Muy triste encuentro el semblante. ¡Mas triste está el corazón! ¿Qué hay, sefíorita? (Curiosidad)
Pesares! (Entra en su cuarto)
Julia.
Car. Julia.
ESCENA X.
JULIANA y después CARLOS.
I Pesares! íQué reservada!
No hay miedo que la sonsaquen I
Ni yo que soy su doncella
y sirvo de lleva y trae,
puedo pescar un secreto
de esos gordos. ¡Qué coraje!
Dicen que es de muy mal gusto
tener ciertas libertades
con las criadas. ¡Caramba! -
Si su correo nos hacen
siempre que les acomoda,
no es justo que después guarden
esa orgullosa tiesura;
lo uno ú lo otro. iCabales! [Carlos se asoma á la
^ ,. puerta con recelo.)
¡Juhana!
¿Quién es? iD. Cários! Entre V.
Temo
No hay nadie. ¿Donde está la señorita? Allá dentro.
¿Con su madre? Sí señor.
¿Y el caballero que estaba aquí poco hace?
|
1 1 |
— 15 — |
|
Julia. |
Ahora mismo salió, |
|
y viene á comer roas tarde. |
|
|
Car. |
¿Y quién es? |
|
Julia. |
¡Un capitán |
|
denaviol ;T elegante! |
|
|
• |
lYricol jY joven! jBuen mozo! |
|
Car. |
Chiquita, no td entusiasmes; |
|
con que me digas su nombre |
|
|
mi pregunta satisfaces. |
|
|
Julia. |
Se llama don Rafael |
|
Poncede |
|
|
Car. |
Basta; no acabes: |
|
■f. |
el de, ya mé lo figuro. |
|
Escúchame; es importante |
|
|
que sin perder un momento |
|
|
, |
con la señorita hables; |
|
. |
y asi, con mucho talento, |
|
como cosa tuya ¿sabes? |
|
|
dila que me has visto aquí; |
|
|
y si viene bien, añades, |
|
|
que estoy de un humor fatal. |
|
|
Julia. |
¿Tiene V. también pesares? |
|
Car. |
¡A.y! isi, Juliana, los tengo! (Fi |
|
Julia. |
Están Yds. iguales, |
|
la señorita también |
|
|
Car. |
lAy! iLos mios son muy grandesl |
|
Julia. |
iPero D. Carlos! ¿Qué pasa? |
|
Car. |
Ya te lo diré mas tarde. |
|
Ahora vé; pero cuidado; |
|
|
es preciso que remaches |
|
|
que yo no te he dicho |
|
|
Julia. |
lYa! |
|
Estas son tretas de amantes. (Eni |
|
|
Car. |
Pues señor, igolpe de Estado! |
|
Hago bien, era preciso. |
|
|
Su madre tiene talento |
|
|
y sus ojos en mi fijos |
|
|
Cortemos la retirada |
|
|
con un golpe decisivo; |
|
|
que mucho puede una madre, |
|
|
si la ven llorar sus hijos. |
(Fingkndü.)
(Entra en su cuarto,)
- 16 — ESCENA XI.
DOLORES y CARLOS.
Car. {Dolores! Dolor. [Garlos!
Car. ¡Aquil
Dolor. ¿Te causo tal vez pesar? Car. No: mas, pensaba marchar
sin despedirme de ti. Dolor. ¡Pensabas bienl Porque al verme,
hombre lú, de educación,
una vaga esplicacion * tendrías que concederme.
Mas, no te importe el deber
de un hombre que es delicado,
¡que aquí queda ya esplicado, [al corazón,)
¡buen Garlos, tu proceder! Car. ¡Dolores! ten compasión
de quien hoy mucho padece. Dolor. ¿Qué tú padeces? Car. ;Y crece
ai mirarte mi aflicción!
De mi suerte los rigores,
podré, sin verle, arrostrar;
mas... si té llego á mirar,
¿cómo dejarte , Dolores? Dolor. Pero, si ha poco te vi... Car. ¡Mostrando mentida calma,
por deber! Dolor. ¡Carlos del alma! {corre hacia él)
¡Y yo dudaba de ti!
Mis palabras... .¡ya lo veo!
hirieron tu pundonor....! Car. y sacrifiqué mi amor! Dolor. ¡Te creo, Carlos, te creo!
Mas, tu sacrificio horrible!
¿no ves que me mataria? Car. ¡Es mi deber....! Dolor. ¿Todavía?
No, Carlos; es imposible. Car. ¡No hay dicha que bien me cuadre
— 17 -
sin tas ojos adoradosl
Mas ¡son para mí sagrados
los deseos de una madrel
Dolor. iGárlos! {Profunda amarg^tra)
Car. En mi soledad
viviré pensando en ti;
ly ojalá! que deje aqui
mi ausencia, felicidad. Dolor. {Felicidad! ;No comprendo
esa manera de amar!
Sin duda sabéis jurar
amor los hombres, ;míntiendo!
¿Cómo queréis que en el alma
dondelinfíltrais la creencia
del amor, ;qae es su existencia!
quepa, sin su amor la calma?
Mentiras son los amores
que nos pintáis, engañosos;
juramentos alevosos
los que nos juráis. Car. iDolores!
Dolor. ¡Y la mujer, que suspira
por ese divino aliento,
rinde culto á un sentimiento,
que en vosotros es mentira. Car. No es mentira mi pasión;
y son injustas tus quejas Dolor. ¿Amas y de aqui te alejas? Car. ¡Dejo aqui mi corazón!
¿No amas á tu madre? Dolor. Si;
Icon toda el alma la quiero!
Mas ¡si yo morir prefiero
á separarme de ti! Car. ¿y si en la prueba desmayas? «
Dolor. ¡Desmayar! ¡Vanos temores!
Car. ¡Tú me haces débil, Dolores! [Con ternura)
Dolor. ¡Carlos mió! ¡No te vayas! [Juliana atraviesa
el teatro y sale por el fondo) Car. Pues vence la oposición
de tu madre. Dolor. ¿Cómo, di?
t
18 —
Car.
Dolor.
Car.
Dolor. Car.
Dolor.
Car. Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor.
¿Tienes confianza en mi? ¿No le di mí corazón? Pruébame pues generosa lafé de tu labio puro. Ven conmigo.
¿Yo? [Asustada.) Lo juro; maSana serás mi esposa. ¡Pero hija ingrata s#é!
¡Mi madre que me ama tanto!
¿Quién enjugará su llanto?
iTienes razón! iQuédate! [En acción de irse.)
jCáriosl ¡Carlos! ¡Por piedad!
¡En qué terrible martirio
me colocas!
Un delirio era mi felicidad! Yo la soñé confiado
en tus palabras de amor!
Era sueno y el dolor
de la verdad me ha dejado. ¡Quédate!...
¡Nó!... ¡Qué agonía!... ¡Carlos! haré lo que quieras!...
(después de un momento de lucha . ( ¡ Ah ! Ya he vencido!...) ¿De veras? (¡Perdóname, madre mia!) Dolores mia, en mi honor ten completa confianza. Si perdiera esa esperanza me malaria el dolor!
ESCENA Xll.
^ DICHOS y JULIANA.
JuL. He visto bajar de un coche
al señorito Rafael. [Entra precipitadamente.] Car. ¿Serás á tu oferta fiel? Dolor. ¡Sí! ¡Lo seré!... Car. ¡Hasta la noche!
[Carlos al salir, hace sena á Juliana que sale hablando con él. Dolores queda muy consternada.)
- 19 -
ESCENA XIII.
DOLORES y de»paes RAFAEL.
DoLOB. ¡Hasta la noche!... ¡Dios santo! tengo un abismo á mis pies; y como el mirarlo espanta, ¡los ojos cierro al caer!... ¡Pensamiento, no me acoses! ¡Razón mía, déjamel ¡Ven, corazón, con tu faego á cegar mis ojos, ven!... {Queda un instante en consternada aflicción y entfa Rafael]
Raf.
Dolor.
Raf.
Dolor.
Raf.
Dolor.
Raf.
Dolor.
A mi pesar me he tardado... ¡Ay!... ¡Dolores!... ¿Llora V.? ¡Rafael! Mi buen amigo, no eslrafie mi padecer; porque amo... ¡y esta palabra, palabra de dolor es! ¡No lodos asi lo esplican!... ¡Mas, yo lo comprendo bien! V., por amor derrama un llanto, que habrá de hacer feliz al hombre, que inspira tan elevado interés. ¡Ser amado asi, Dolores, dicha grande debe ser! ¡Suelen los hombres por dichas desventuras devolver! Su vida, á la que le mala, ofrece el hombre también! ¡Si la lucha que padezco pudiera Y. comprender! Si á mi amistad la confía quizás consuelo le dé, ¡que es grande ya la esperiencia que tengo en el padecer! Si, si; su amistad será... mi guia y mi amparo fíel; que al borde de un precipicio tengo colocado el pié.
— 20 —
Raf. ¡Un precipicio!... iDolores!
¡Gaidadol... porque al eaer
es la vida de una madre
la que peligra... Dolor. iLo sel
Por eso mi pena es grande:
porque el corazón se ve
colocado en lucha horrible
entre el amor y el deber . Raf. iQue venza el deber, Dolores! Dolor. ¡Ayl Por piedad, Rafael!
¡Tengo una oferta empeñada!...
¡No puedo retroceder! Raf. Si esc empeño es una falta
¿quilín puede exigirlo, quién? Dolor. ¡El hombre á quien idolatro!... Raf. ¿Pero esa oferta cuál es? Dolor. ¡Marchar con él esta noche! {con timidez) Raf. ¡Dolores! Dolor. Pero seré
mañana mismo su esposa. Raf. ¡Dolores! ¡Me asusta Y.!
¡Es cierto!... Sobre un abismo
tiene colocado el pié,
pero está á su lado un hombre
que la sabrá sostener. Dolor. ¡Pues á morir resignada
sin Garlos... me quedaré!
ESCENA XIV.
DICHOS y DOÑA ISABEL.
Raf. [Contemplándola],
¡Morir!... ¿Y no he de poder...? IsAB. Vamos, vamos que ya es hora. Raf. Si, vamos... (¡Ay cómo llora!)
¿Qué hacer. Dios mió, qué hacer? IsAB. Dolores, que es tarde ya.
{Va poco á poco hacia el fotp-) Raf. Hablar á Garlos espero. [Bajo á Dolores.) Dolor. ¡Ay! ¡Si él se ausenta yo muero!
— 21 —
Raf. Sí ama á V., se quedará. Qae por salvar el abismo, qae ameDaza esa pasión, obtendré la bendición de un sacerdote aqoi mismo.
Dolor. ¿Es dé veras? {alegre)
Raf. Si, Dolores.
DoLOB. Me devuelve V. la calma.
Raf. (iSi nace el amor del alma No lo matan los rigores!)
-- >**4^^ C^^"-
— 22 —
ACTO SEGUNDO.
Gran salón iluminado y adornado con profusión y elegancia. A menudo atraviesan criados con objetos de servicio, y convidados formando animados grupos. Música ¿ lo lejos.
ESCENA I.
CAHLOS y RICARDO.
Ric. Eres el rey de la noche,
chico , has producido efecto;
las damas le dan sus guiños;
sus halagos los banqueros. Car. Déjame pues los segundos,
y toma tú los primeros. BiG. Me acomoda^ y en justicia
yo solo me los merezco ;
porque si las damas gozan
esta noche el embeleso,
de ese aire tan confortable,
ese perfume arabesco,
esas flores, esa luz,
esos lán guidos acen tos ... . Car. ¡Chico 1 1 Chico!... que te elevas!...
;Yas á hacer algún soneto! RiG. ¡Ay! jOjalá.... ¡Cuánto diera
por hilvanar cuatro versos!
En tornees me lloverían
las conquistas.... Car. ¡Ui qué necio!
Hazte rico , y aunque escribas
peor que un alcalde lego,
y digas mas disparates
que un sacristán en un rezo,
conquistarás mas muchachas,
que protestantes Lutero. EiG. Pues entonces , tú eres, Cario»,
j
— 23 —
escepciou de tu precepto.
Uá (res años, no tenías
en verdad mucho dinero;
vas á Cádiz, y te casas
con un ángel, que al regreso
te entrega su buena madre
un capitalazo inmenso.
Juegas , derrochas , negocias
con malditísimo acierto,
y á los tres aiios cabales
estás tronado.... Car. ¡Silencio!
Ríe. Nadie escucha. T sin embargo,
tronado y todo, yo creo
que no andas tan despreciado
de las Evas.... Gab. ¡Majadero! (mirando por todua parles)
Si Dolores ó mi suegra
llegasen á oír.... Ric. No hfiy miedo.
La cuestión de los honores
las ocupará allá dentro.
Aunque tu suegra es un lince
de ojos y oídos tan diestros,
que es fuerza no descuidarse,
porque las recoge al vnelo. Car. Está siempre prevenida
contra mi. Ríe. ¡Pues yo lo creo I
No olvidará fácilmente
el lance del casamiento. Car. Ella, al ñn, nos abrazó.... Ríe. Cuando no había remedio.
Dada ya la bendición,
eran vanos sus esfuerzos.
Ella idolatra á su hija,
y aquel amigo tan bueno,
pudo al fín reconciliaros....
Y ahora que hablamos de eso,
¿qué se hizo el buen marino? Car. ¡Qué sé yo! iVaya un recuerdo! {de mal hmior.] RiG. ¡Hombre! ¡Tú le debes tanto..,!
— 24 —
|
Car. |
Le pagaré en padre nuestros |
|
si sé que algún temporal.... |
|
|
BiG. |
¡Carlos! {sorprendido.) |
|
Car. |
|Ricardol...iQué necio! |
|
mafiana dirás lo mismo |
|
|
tú de mi. |
|
|
RlG. |
iQué pensamiento! |
|
Car. |
Hoy vives á mis espensas, |
|
y cuando nos separemos, |
|
|
repetirás el refrán.... |
|
|
Si le he visto no me acuerdo. |
|
|
Ríe. |
(Con dignidad] Tus palabras son indignas, |
|
del labio de un caballero. |
|
|
Si yo vivo á tus espensas |
|
|
. es porque accedi á tus ruegos. |
|
|
Car. |
Vaya, chico, no te amosques. |
|
Ríe. |
Me insultas, y me deflendo. |
|
Quisiste que te ayudara |
|
|
á salir de tus enredos.... |
|
|
Car. |
Que hoy están mas embrollados.... |
|
Ríe. |
Por culpa de tus escesos. |
|
Y si aun estoy á tu lado, |
|
|
¡á tus espensas viviendo! |
|
|
es por si puedo evitarte |
|
|
el triste fin que preveo. |
|
|
Car. |
Pues pelillos á la mar; |
|
isi tú conoces mi genio! |
|
|
Ríe. |
Pero dices unas cosas.... |
|
Car. |
Las digo cuando no pienso. |
|
Vamos á animar el baile: |
|
|
■ ya sabes tú lo que intento. |
|
|
Ríe. |
Con mentidas apariencias |
|
deslumhrar los usureros: |
|
|
mas, en camino escabroso |
|
|
al fin, Carlos, se dá el vuelco. |
|
|
Car. |
Veremos. Si yo consigo |
|
que Dolores, á mis ruegos, |
|
|
llegue á firmar la escritura |
|
|
de los molinos, de cierto |
|
|
dará D.^Juan por mi firma |
|
|
con plena fé^su dinero. |
|
|
Ríe. |
¡Y esas fincas son ya solo, |
- ¿5 -
de un caudal tan grande el resto!
Y tu hijal.... PobrecíUa....! Cab. Déjate de sermoneos.
Para salir adelante
lo que importa es ganar tiempo.
ESCENA II.
DICHOS y D. JUAN.
D. Ju. Señores, beso la mano...
Car. ¡Señor D. Juan de Vinuesa!
D. Ju. Aunque Y. no me invitó, como tenemos franqueza, me hablaron hoy de este baile, y dije.... Yoy, ¿qué me cuesta?
Car. Ha pensado Y. muy bien.
D. Je. Y si un podo mas me aprieta la chica, también la traigo.
Car. Debió Y. hacerlo.
D. Ju. Es tarea,
la de andar cuidando niñas, mas grande que mi paciencia.
Y además, hoy nd merece que me afane en vcomplacerla.
Car. ¿A.lgun disgustillo?
D. Ju. Si,
mas si la niña se empeña en seguir con su capricho yo la ajustaré la cuenta.
RiG. Qué, ¿la ronda algún galán?
D. Ju. Ño, que ronda mis talegas. Mas si se descuida un poco yo se las daré en las piernas. Tengo aun guardada la vara con que media en la tienda, y si la coge este puño, no le ha de saber á -almendras.
Car. Pero, D. Juan, ¿es delito
el que los hombres la quieran?
D. Ju. Los hombres no : los canallas, que dan de acera en acera
— 26 —
sin mas oíicio ni estudio
que oler ricas herederas [Carlos muestra enfado.) Para esa plaga, D Carlos,
un garrote es la receta. Ríe. [¡Pobre Carlos!. .. ¡Quécastigo!) D. Jü. ¡Es cosa que desespera....!
Un pobre padre cavila,
suda, sufre y se desvela,
y cuando ya ha conseguido
asegurar la existencia
de la hija á quien adora
viene un quidam, la requiebra
y pone enjuego ese arle
que ellos tienen por carrera,
y la fortuna y la dicha
de una familia se lleva
para después.... ¡Asesinos!
Jugarla al treinta y cuarenta! Car. Vamos, D. Juan, no se enoje,
ya sabrá su inteligencia
buscar para la muchacha
marido que la convenga D. Jü. Marido trabajador,
honrado , aunque pobre sea,
esto es lo que yo deseo,
y esto ha de ser^ á la fuerza,
H) yo sabré poco á poco,
mis millones y mis rentas,
de una manera legal
ceder á Beneficencia;
que no ha de tirar el vicio
lo que falta á la indigencia. Car. y por fin, ¿cuándo es la marcha? D. Ju. Ha quedado ya suspensa. Cab. ¿No va V. á Cádiz? {sorpresa} D. Jü. No;
porque quiero estar alerta
de esas cosas de la niña.
¡Vaya!.... ¡A mi no me la pegan!
Ya mandé al corresponsal,
para el cobro aquellas letras. Car. ¿Las mandó V,? [sobrecogido]
— 27 --
D. Ju. Pues es claro: {mirándole fyo,)
¿qué había de hacer con ellas? Car. Lo decia... por .. ¡repontAidk)«e) D. Ju. ¿Pensaba {con desconfianza'
Y. tal vez recogerlas? Car. Quizás.... hoy me sobran fondos.,.. Ríe. (¿Qué borrasca será esta?) D. Ju. Las mandé hace cuatro dias. Tal vez el aviso venga de la aceptación mañana. Car. (Mañana. . . . !) {con amargura) j) jü, (Algo le ¡nquietal) {observándole)
¿Si la noticia que dieron
en la Bolsa, será cierta?) Ríe. (Algo le pasa. ) {observando á Cárhs) D. Ju. I>on Carlos,
está V. tri8le,'¿en qué piensa? Car. Yo triste....? No; distraído. ( reponiéndose) D. Ju. ¿Pensaba Y. en esas letras? Car. iCa...! No señor.,..! Y. dijo,
que guardaría en cartera
los fondos que sobre Cádiz
cómodamente le dieran,
y., •. D. Ju. Al suspender el viaje
cosa muy natural era
negociar aquel papel
que no tenia ya cuenta. Car. Muy natural, si señor,
¿y quién otra cosa piensa?
D. Ju. Me parecía que Y
Car. ¿Lo sentiría? iQué quimera!
Yamos, Ricardo, acompaña
al señor, para que vea
la animación, la alegría
que por los salones reina. Ríe. Con mucho gusto. D, Jü. Mil gracias.
(¡Aquí hay algo. iJuan, alerta!;
-- 28
ESCENA III.
CARLOS, y después DOLORES.
^\»
Car. ¡Mañana! ¡Sí! ¡Estoy perdido!
¡Malhaya mi negra suerte!
¡Cómo escapar de este trance!
¡Si las horas son tan breves! (Pausa.)
No hay remedio, la escritura
es necesario que quede
firmada esta misma noche,
y que mañana la entregue,
antes que venga el correo
y ese usurero se entere. [Dolores se acerca pausa-
Y aun es fácil ique aceptar daménte.)
la equivalencia se niegue.....
¡T^aldito juego! ¡En qué lances
tan apurados me^raetes! Dolor. ¡Carlos! ¿Quién al verte asi,
que boy das baile pensará*? Car. ¿Por qué?
Dolor. ¡Tan triste!
Car. Será
que estaba lejos de ti. Dolor. ¡Carlos! ¡Carlos! Todavía
puedes hacerme dichosa. Car. ¿Todavía? ¿Qué otra cosa
quiero yo, Dolores mia? Dolor. ¡Sin embargo!.... ¡No lo soy! Car. ¿En qué te pude ofender? Dolor. ¡En hacerme coni prender
lo que va de ayer á hoy!
Car. ¡Pues qué! ¿Existe?
Dolor. No te asombres:
te ha estudiado el alma mia. Car. Te amo como el primer día. Dolor. ¡Qué saben de amar los hombres!
Llaman amor ál afán
que en su mente se despierta!
¡Llama vil, qxie nace muerta!
Cenizas que al aire van!
Car.
Dolor.
Car.
Dolor.
Car.
Dolor
Car.
— 29 —
Nuestras palabras....
¡Engaños! ¿Y las praebas?....
iFíngimíentos!
Verdades son
iLos tormentos que nos dan los desengaños! ¡/Vy! no te enojes; ten calma, no me quejaré jamás,
esto ha sido nada mas
¡un estallido del alma!
Mas, Dolores, ¡por piedad!
¿Qué puedo hacer por probarte
que deseo rodearte {Asoma P.» Isabel por el fon-
Dolor.
Car.
D.' ISAB.
Dolor.
D.* ISAB.
Car.
D.' ISAB.
Car.
D.' ISAB.
Dolor.
D.'ISAB.
de dicha y felicidad?
¡Felicidad! Ñola labra
el estudio ni el talento; frágil como el pensamiento, la destruye una palabra! ¡Ayl ¡Mi madre! ¡Carlos, ven, si adivina mi dolor
se muere ¡Qué adulador!
¿Con que te parezco bien? Esta noche, con razón los hombres me envidiarán. (¡Dios miol ¿Me engañarán?) Pues ven conmigo al salón. ¡A.hl ¿qué es eso? En retirada! La confusión me molesta. Es brillante nuestra fiesta. Si, Carlos, muy animada. Voy con Dolores, á dar cuatro vueltas por alli. Muy bieft.
¿Se queda V. aquí? Quiero un rato descansar.
do y baja ¡entamente)
[Hace que ve á D.' Isabel.)
ESCENA IV.
D.' ISABEL
D.* IsAB. Será posible, Señor! {Migándoles al salir.) que eso sea fingimiento
- 30 -
¡A.yl iQué lucha! Ni un instante
de tranquilidad encuentro
¡Siempre leyendo en sus ojos!
iSiempre disgustos temiendo!
iHacedla feliz, Dios mió! ¡Con toda el alma os lo ruego!
ESCENA Y.
RAFAEL y D.» ISABEL.
Raf. (Sin reparar en doña Isabel]
Un baile ¿Serán felices?....
iSi, Dios mió, protegedla!... . D." IsAB. No me engaño .... es Rafael. Raf. ¡Doña Isabel! [Corriendo á ella.) D .' IsAB. ¡Qué sorpresa! Raf. ¡y Dolores! ¿Es feliz?
¿Qué es esto? iA.y Dios! ¿Tiene penas?
D." IsAB. Yo no lo sé, Rafael.
Si juzgo las apariencias,
todas dicen que es teliz.
Su marido la rodea
de atenciones y cuidados;
por mas que mí amor observa,
jamás fundado motivo
á sus recelos encuentra
Raf. Entonces
D." IsAB. Yo no me esplico
la causa de mis sospechas;
pero dudo, Rafael;
y en una lucha tremenda,
sus halagos no me halagan,
su alegría no me alegra. Raf. ¿Será quizás prevención? D.' ISAB. No sé; tal vez eso sea. Raf. No olvide V., amiga raia,
que la prevención altera
la misma verdad, y dice
un gran hombre al hablar de ella,
que es el crimen del honrado,
maldad de las almas buenas.
- 31 -
IsAB. Y diga V., Rafael,
¿cómo es que en Madrid se encuentra? Raf. Sefiora, mi historia es larga . IsAB. Pero mucho me interesa. Raf. Estaba en Espafia triste
y me embarqué para América;
enfermo cal al llegar,
y vi la muerte tan cerca
que acordándome de ustedes
no creí volver á verlas.
El peligro venció al fín
mi fuerte naturaleza,
y con afán trabajé
fiel á mí Patria y mi Reina.
Su augusta bondad premió
mis servicios con largueza
y ascendí á jefe de Escuadra. IsAB. Reciba mi enhorabuena,
y... ¡Rafael! una madre
con mas verdad no la diera
¡que le quiero como un hijo! Raf. (¡Gomo á un hijo!) IsAB. [iSi lo fuera!)
Raf. Mi buena madre perdí,
y otra buscaba en la tierra!... IsAB. jLa suerte nos separó! Raf. ;E1 corazón nos acerca!
¡En nombre de Dios seremos
unidos, su Providencia! IsAB. Dios desde el cielo, hijo mío,
nuestra santa unión acepta.
Ahora ya soy mas fuerte.
Dos velaremos por ella. Raf. Mi tío al morir en Cádiz
me ha dejado sus riquezas;
pero á mi.... ¿de qué me sirven?
¡Las olas del mar me esperan! Isab. ¿Nos deja V. otra vez? Raf. Yengo á Madrid con licencia;
y aunque otra vez aquí estuve.
ya nadie de mi se acuerda.
Solo pues vine á la corle
ISAB.
RAFf ISAB.
Raf.
ISAB.
Raf.
ISAB.
Raf.
- 32 -
por ustedes; y quisiera al separarme de aqui que todos felices fueran. No hablemos en este instante de dolorosas ausencias. Nosotros procuraremos que aquí mucho se detenga V Dolores y su hija...
[Aparecen D. Juan y Ricardo y van bajando distraídos en su conversación
¿Su hija?...
jTengo una nieta!
¡Y es preciosa como un ángel! iHija suya!... Quiero verla. Antes iremos...
No, no;
primero la niña.
Sea.
Antes de llegar al cielo quiero contemplar sus puertas.
[Entran por la puerta izquierda.)
ESCENA VI.
D. JUAN j RICARDO.
D. Jü. Debe ser un millonario
el que tira así el dinero.
RiCAR. El gusto también
D. Ju. No quiero
gusto tan estrafalario.
¿Yo había de ver á todos
trinchando pavos, jamones,
a costa de mis doblones?
iCa! Que se coman los codos.
Pero en fin, si el hombre es rico
y en eso goza, bien hecho;
á él le gusta, buen provecho
¿Y es grande el caudal?
No es chico.
(Se equivoca, aquí no caza.) D. Ju. lOh! ¡Su crédito se afirma!
RlCAU.
— 33 -
;Sí sefior! ¡Yalesa firma
mucho dinero en la plasta!
Ya ve Y. ¡veinte mil duros,
por ella di yo al contado!
¡Oh!.... i Y estoy muy descansado!
i Sus giros son mny seguros!
¿Qué dice Y., D.Ricardo? AiCAa. Yo nada. D. Juan. D. lu. No es mHfho. (f^ Mkfado:
(Este mozo está muy ducho;
y esto me huele á petalo.
Pues como yo llegue á oler
que el bombre marcha en derrota,
antes de la bancarota,
los huesos le he de ttoler .
¡Pues quél ¿Somos aqni irrimos? )
Digo» sefior D. Ricardo
RiCAa. ¿Qué, D. Jua»? (Divinidad)
D. Ju. Nada«... Q«e aguardo
¡Yeremos cómo salimOBl (Sé ¥etirn.)
ESCENA VII.
RIC4RÜ0.
RicAa. Ese hombre des^onAa
y hace bien; algún enredo hay fraguado en esas tetras; yo de ellas no tengo asiento
en los libros ¡qué desorden!...
Algún apuro del juego
le obligó, y huyó de mi
No mas, no mas; yo no quiero partir con él la deshonra de sus instintos perversos: quiero vivir con htmor allá en mi rincón modesto.
AJli vienen ¡Pobre victima!
¡Tan buena! {La compadezco!.
— 34 —
ESCENA VIII.
CARLOS, DOLORES y RICARDO.
Car. ¡Hola, Ricardol ¿Tan solo?
¿Pues y D. Juan? BiCAR. No lo sé.
Andará por allá dentro. Dolor. Y ese buen hombre, ¿quién es? Car. Un comerciante oany rico;
amigo mió. HiCAR. Pues él {bajo á Carlos)
salió bufando de aqui. Car. ¿Salió enfadado? ¿Por qué? (%o á él,) RicAR. Yo creo que desconfia.
Car. Pues vé tú, Ricardo, vé
RiCAR. ¿Yo?
Car. ¡Por DiosI iNo me «abandones!
jEres mi amigo I Habíale,
Ricardo, y esas sospechas
procura desvanecer. EicAH. Voy á hablarle, mas te advierto
que yo no le mentiré.
ESCENA IX.
DOLORES y CARLOS.
Dolor. Secretos á todas horas
y en todas partes tenéis. Car. ¿Secretos, Dolores mia?
No lo creas, solo fué
hacerle unas advertencias
sobre
Dolor. No quiero saber
las advertencias que haces
á tu confidente. Car. ¿El? .
¿Mi confidente? jDolores!
¿Porqué dudas de mi fe?
En fin, le seguiré hablando
— 35 —
f
de aquel negocio ¿Si?
Dolor. Bien.
Car. Pues verás, es una empresa de gran resultado; (res somos abora ios socios; pero en cuanto la olfateen adquirirán las acciones crecidísimo interés.
Dolor. Puedes, Garlos, emprenderla si tan ventajosa es. Ya sabes qne yo no entiendo.. .
Car. Pero yo tengo el deber, muy grato, de consultar contigo estas cosas; ¿quién podiera aconsejarme con un deseo mas fiel?
Dolor. Eso en verdad, me sorprende, por ser la primera vez que de estas cosas me hablas; mas te lo sé agradecer.
Car. Además, era preciso
que de esto te hablase, pues necesito que me firmes
un documento. Dolor. ¡EsoesI
¿Por qué, di, no has empezado
por donde concluyes? Car. ¿Qué?
No comprendo
Dolor. Nada, Carlos;
cuando quieras firmaré.
Todo cuanto tengo es tuyo.
lAyl quién pudiera tener
arenas de oro en montañas
y ponerlas á tus piésl Cab. Yo quiero tu corazón. Dolor. ¡Mi corazón! ¿Para qué?
La riqueza que él contiene
poco te puede valer;
que en el mundo es mala prenda
la prenda que no se ve. Car. Me hablas con tanta amargura....
[Sonrisa amar y a.
- 3« —
Doion.
Car.
Dolor. Car.
DOiOR
€ar Dolor. €ar. Dolor.
No me hagas caso; ¿Ao ves
que en mi locura de amor
ni lo que mo digo sé?
Pues voy á entrar en mí cnario
á buscar ese papel.
¿Tanta prisa corre?
Si; iemprano debo tener una j un ta con mis sm^los
y quisiera
Vé por él. íB^tra CMos.) En algún conflicto Cárkrs
se encuentra: ¿qué podrá 9er?
Mas ¿qué importa? Mi U^Één*
toda mi ambición es él; que arruine mis riquetM. pero que en caftMo U dé creencias al alma mia; ilusión, venturftr, fó. Dolores, aquí está ya. Venga.
Lo puedes Her. Dame una pluma. [Se ae&rcé pata firifmr en una
mesita y en el instante que coge lá ptunui salen
D.* Isabel y Rafael.)
ESCENA IX.
DOLORES, !).■ ISABEL. CARLOS, RAt^AEL.
D* ISAB.
Dolor.
Car. Raf. Car.
Aqui están.
I Dolores I
¡Ahí iRafaell [Al \>er Dolores á Rafael tira la plu- ma y se dirige á él dándole las manos: D^ Isabel se queda junto á la mesita mirando la escrilnrd.)
(£1 infierno es quien le trae.)
iCártos!
Un abrazo. [Kien! Asi el corazón esplica solamente su placer.
D.* ISAB. {Una escritura de venta!
Dolor. Supongo qUé esfai'á'V.
[Leyenda.)
— 37 -^
mucbos días C4»i DOgolrofi. Raf. Tengo licencia de an mes.
Dolor. {Eso es tan pocol
Car. (Ks un siglo.)
Dolor. ¿ No habrá próroga?
Raf. Tal vm.
B.* IsAi. Mo fcfá míeqtros yo viva. (ñampt la e$cntufa.)
Dolor. ¡Mamá! ¿qué es eso?
D.* IsAB. Roaiper
un documento que es nulo. Car. ¿Nulo, señora? D.* IsAB. Lo es.
No es posible que en Espafía
pueda permitir la ley
que las madres deshereden
á sus hijos al naeer.
Dolor. ¡Mi hijal iCielos! (Es verdadl
Car. Yo soy su padre y sabré
cual cumple á la conyetiiencia
su fortuna defender. D.* IsAB. Ya no creo en sus palabras, • que me espliea ese papel
cómo ha defendido el padre
Um bienes que le entregué. Raf. Yaya, Carlos, ya haUaremoR.
Yo ruego, D.* IsaM,
se suspenda este kicidente
para arreglarlo después. Dolor. iMamál ¡Carlos! OenCe liega,
¡que no puedan oomprender!
ESCENA XI.
DICHOS, D. JUAN y RICARDO
D. Ju. ¡ Hola, D. Carlos I Parece
que el sarao ya le cansa. Car. ¿ Cansarme? No, no seflor. D. Ju. Como veo que se escapa^ Car. Un instante de familia. . . D. Ju. ¿Es la señora? Su cara
diciendo está que es muy buena.
— 38 —
Dolor. ¡Cabailerol muchas gracias. D. Ju. Yo no gasto cumplimientos,
señora, franqueza rancia,
lo que me gusta me gusta,
la hipocresía me enfada. Dolor. Pues no es eso de estos tiempos. D. Ju. {Es verdadl... [Hay cada trampal (Mirando á Carlos)
Mas, conmigo los tramposos
que no gasten muchas chanzas,
porque yo, nada de pleitos,
el que la hace me la paga. Dolor. íQué hombre tan originall [á Rafael) Raf. Algún sentido le falta
ó no tiene educación. Car. ¿Qué tienes? {Bajo á él.) RiCAR. Desconfianza.
Car. Vamos. ¿Y qué le parece,
D. Juan, del baile? D. Ju. Una jaula
de gorriones que pican
batiendo todos las alas.
En mis tiempos, de otro modo
las. señoritas bailaban.
[Aparece un criado con un pliego en la mam>.) (^BéADO. ¿El Sr. D. Juan Viftuesa? D. Ju. Yo soy: ¿qué es eso? ¿una carta? Criado. Del telégrafo... (iSereíira.) D. Jü. iDiabloI
Algo muy urgente pasa. {Abre y lee.) Car. ¡Del telégrafo!... ^Ricardo!
¿Qué será? D. Ju. ¡Me lo peoisabal^..
Es V. un hombre infame.
(A Carlos: movimiento general^ los comidados &e agrupan y se acercan.) Car. ¿Y.o?... Dolor. ¿Qué dice?
Car. Esa palabra...
D. Ju. Señor mió, está bien dicha. Dolor. Mucho su orgullo le engaña;
que es torpe y grosero el labio
que no respeta á las damas.
— 39 -
D. Jü. Dolor.
ISAB.
Raf. Car. D. Jo.
Car. ü. Jü.
Dolor. Raf.
D. Jo.
Car.
ISAB.
Rigar.
Dolor.
Raf.
Y es un infame, sefiora, aquel que da letras falsas. ¡Cielos!
(Dios miol
(¡Es posible!' V. se equivoca.
Vaya, que decidan los seQores si la cosa está bien clara. Yo entregué veinte mildurop con completa confianza ai señor, que me dio letras contra un D. Pedro de Vargas, * •
residente en Cádiz; mando para el cobro las libranzas, y al recibirlas me dicen que no se encuentra en la plaza el tal señor. ¿£h?... ¿Qué es esto? Voy áesplicar...
iBuena farsa! lAy! Dios mió! ¡qué vergüenza! (Todo por ella.) Soy Vargas. (Col^feánaose al frente Anoche llegué de Cádiz. de D. Juan.]
Cobre V. esas libranzas. (Le da una cartera.) No hay duda, si, son billetes (examinándo¡of(.^
de nuestro Banco y de Francia... Caballero, V. perdone. [Mirando á Dolores y iu madre.) (¡Ay! ¿Ooe díráiiV
(¡Desdichada!) (Pero ¿qué es esto?) (Mirando á Rafael.) (¡Dios miol Es el ángel de mi guarda!) (La amistad vela en la tumba de los amores del alma.)
— 4Q —
r^i»»n-
■y» — 1
ACTO TBRGIRO.
Sala amueblada con elegancia. Dos puertas á derecha é Izquierda ^ en
primer término. Otra al fondo.
ESCENA PRIMERA.
DOLORES y D.» ISABEL.
[Dolores sentada j^ UovntkiQ» haiiel de pié»)
Dolor, i Ay 1 . . . . Esas palabras i^idgan el pobre corazón mió)....
IsAB. Dios que coleeé eB mis Ittbkfi los materBalea avisos, hoy nos dá también , Dolores» la amargura por caslígo. Tu pobre madre » llorando, á tu corazón deaia: «I pobre corazón sencillo (ÜNwnifi) »que en el cáliz de la flor «bebe veneno ese^mdido 1»
Dolor. ¿ De qué sirven , madre mía» esos recuerdos?.... MaFtirío<ai son , que redoblan cíñeles los dolotrea que sufrimos t.... Y.... ¡ Dios lo sabe I.... No lloro, madre , por el dolor díq, I lloran mis ojos el Ihoito de esos ojos tan goeríde» t
IsAB. No llores mas , hi>a mía ; {he$ándM) yo por tus penas me aflijo, porque daria mi sangre para evitarte un suspiro. No llores ; resignación ; arrostremos del destino los rigores , con firmeza : tenemos un buen amigo, benéfica Providencia
— 41 —
que alivia nuestros conflictos.
DoLOB. Pero sus favores puedsn,
sin él sospecharlo , herirnos.
Isas. ¿ Herir, hija f
DoLOB. V. no sabe
un secreto que adivina y que entre amavios 4olon$s está en su pecho esc<MKU4o. El me ama.
IsAB. ¡ Ks verdad I
Dolos. (Sin duda,
lo habrá V. conocido 1
IsAB. Si , Dolores , mas su asMf no te herirá ; yo lo fio.
DoLOB. Ta sé que no ruborisa
el amor que yo le inspiro'; que él ama sis ospenMia de verse correspondió». Mas , sus favores rectoi de Garlos en beneficio, y hay algo en mi qus rae dics que no debo permitirlos.
Isas. i Ay I.... Es verdad , hqa wa; nobles son eam instinloa ; y aunque severos pareacaii « tú no dudes e» eNfiinrloa ; que en las materias da hmnr es la esperlencia ub ddtto.
DoLOB. Por eso , mamá , deseo
que Garlos devueiva hoy mismo
á Rafael el dinero
que anoche de él f&oMutÉt»,
IsAB. \ Veinte mil durosl.... ¿Y ténoft I En despilfarres y vicios^ nuestra envidiable fortmift, tu Garlos ha consnisido I
DoLOB . Ese préstamo m» qo»mm j dvroiverio es prscia».
— 42 —
ESCENA II.
DICHOS y D. JUAN,
D. Ju. I Señorash... Si me permiten.... Dolor. Señor D. Juan I.... Adelante.
*
D. Ju ¿Ustedes han descansado?
Dolor. Gracias.
IsAB. Tal cual.
D. Jo. Que me place.
Yo he dormido mal anoche,
y soñé mil disparates. •
Señora , por mas que hacia
siempre tenia delante
de mis ojos esa cara....
Ruego á Y. que no lo estrañe ;
porque yo anoche veia
tanta pena en su semblante
que no lo pude olvidar
después de pasado el lance. Dolor. La sorpresa.... D. Jü. Soy muy rudo.
i Qué quiere V 1.... Mi carácter
es áspero , lo conozco.
Yo no quiero que me engañen ;
ese es todo mi prurito.
Con honradez , de mi hacen
cuanto quieren mis amigos.
Tengo apego á mis reales,
eso si , que mi fortuna
me ha costado mis afanes.
Mas , si llega la desgracia
á mis puertas , no va en balde :
^ara mi entonces la plata,
señora , muy poco vale. IsAB. (i Oh I qué hermoso corazón 1) Dolor. ¿Quiere Y. su mano darme? (alargándole la suya.) D. Ju. Apriete Y. que aunque es áspera
corre en ella buena sangre. Dolor. Hoy mismo , de su amistad
quiero una prueba.
— 43 —
D. Ju. Al instante.
Dolor. Quiero vender unas fincas. D. Ju. ¿T son casas? Dolor. OliTares,
en el término de Córdoba. IsAB. ( I Los molinos t.... ) D. Ju. Muy distantes
están de mi vigilancia ;
pero no importa; y me hace
muy buena cuenta el comprarlos ;
tengo, ya hace tiempo, planes
de adquirir algunas fincas ;
porque si mis onzas caen
en manos de un perillán ,
muy pronto las dará al aire ;
y las fincas á lo iDenos
podrán tal vez conservarse.
Con que vamos al negocio ;
Y. dirá cuanto valen
Pero ¿ qué es eso ?. ... V. Hora . ' .4 Isa bel. ) Dolor, i Mamá!.... IsAB. No es nada.
D. Ju. ¿Hay pesares?
IsAB. Tengo cariffo á esas fincas. D. Ju. Pues que de ellas no se trate. IsAB. No sefior ; lo hago con gusto. D. Ju. Ta yo no entiendo este lance;
¿ vende con gusto llorando ? Dolor. Óigame Y. un instante
porque en Y. se descubren
sentimientos tan leales ,
que seria poco digno
nuestras penas disfrazarle. D. Ju. Sí no hay franqueza , seSora ,
¿á qué son las amistades?
Después de darme la mano,
si sus penas me ocultase
yo lljimara á ese apretón ,
trampa para falsedades. Dolor. Empresas muy desgraciadas
y gastos considerables ,
hoy nos causan el conflicto
de un compri^is^ muy grande. D. Ju. jAhl.... ¡Yal..... D. fédrode VftKgas
8in duda por reembolsarse^
de los veinte mil que dié
aprieta porque le caldea
Dolor. No, no, D. Juan, ni él es Valgas ,
ni desea qm le pa^uan. D. Ju. ¿Que no es Vargas? Dolor. No sador^
Ya sabrá V. e^ios itelaUee.
Ahora , si de m amistad
quiere Y. una pruebí^ darüN »
puede recibir los UtuJo^
de esas fincas al ia»Uatd. D. Ju. Si en esta ocasión , seUorat
fuera solo comercianid ,
yo podría fácilmaníe
de su apuro apro¥eeharme.
Mas soy su amigo y bo ^nieri^
por VUQ4IS cuaiUos reales ,
apretar mas el dogal
en la garganta de un óa^.
Yo támbim tet%f§d una hija ,
y podrá un día efaomAnsne
en apuros como estes. IsAB. I Ay I.... ¿ tan amargm? D. Ju. iQmén eabe t...
I Ojalá encuentre «n amige
que de su aflicción lasáis 1....
Vamos vamos si tiegoeio.
Yo compro esos olivares
por toda su tasación. Dolor. Pudiera perjudicara,
y nosotros no queremo......
D. Ju. Yo soy rico, Dids es graii4e,
otros negocios hairé
en que pueda desqiii4arme :
que aunque es el tanto for ciento ^
la vida del comerciable ,
tiene también oorazoQ ,
y si se llega á tocaiie
se acuerda que Mm ie sioMla
- 45 —
qae aasilie ásus seiiiejantte»
Vamos , señoras , Horatida ,
nada puede adelantarse.
¿Hace falta hoy el dfner»? Ü0ÍM. Boy , sft setter , ^er o antee
iremos al escritorio
por los titules. D. Jo. Mas tarde.
¿Y. cuánto neoesitií? DoLOi. Veinte mil duros. (Con Umides ) D. Ju. Cabales
los tengo en una cattera ;
voy por ellos al instante. Dolor. ¿ Pero asi , sin docuisento?.... D. Jo. Lo tengo en ese semMante ;
que es el honor para mi
la firma mas respetable.
DOLOl. ISAB.
Dolor.
ISÁB.
Dolor.
ISAI
ESCENA III.
D.* 16ABBL y DOLORB&.
I Ay ! I Qué hombre tan bondadoso !
I Dios ilumine á su bija ,
y él no sufra la amargura
de verla infeliz un dia 1
1 Mamá 1 1 Siempre esos recuerdos !
Tú eres madre , y necesitas
afirmarte en el consejo
que habrás de dar; pues si olvida*
que fué tu desobediencia
la causa de tus desdlebas*,
has de llorar como madre
lo que yo lloro, hija mia«
I Mi hija ! Voy á besarla y
el4a mis pena»<aliviai [Mnlra izquisrdit]
ESCENA IV.
D« ISABEL.
I Bésala ; que ese conduele {fátfúHéMkn mwnñarse) es el que Dios te destffm ,
— 46 —
para poder soportar
con valor tu pobre vida 1. ..
Allí viene i infame I.... vamos,
hoy su vista me horroriza. ( Entra precipitadamente por la puerta izquierda.)
ESCENA V.
CARLOS y RICARDO.
Car. Sobradamente moral
estás , chico, y le confieso
que no es lo que me hace falta
tu sermón , sino dinero.
Ríe. Si no lo hubieras tirado
Car. Lo tendría , ya lo creo ;
pero es el resultado ,
mi amigo , que no lo tengo ,
y que sin él es la vida
para mi un enorme peso. KiG. I Un peso I i Si , es la palabra !
Cuando apuráis los escesos ,
cuando entre vicios y orgias ,
alegres pasáis el tiempo ,
llamáis á la vida humana
leve soplo , pero es cierto
que servis con vuestra vida
al cuerpo social de peso,
pues sois pedazos podridos
que estorbáis su movimiento. Car. Gracias , chico. Ríe. Es la verdad.
T si tuvierais al menos
firmeza para sufrir
la pobreza , y de escarmiento (Dolores aparece en la puerta y escucha los últimos versos de Ricardo)
sirvieran las privaciones
hijas de aquellos escesos ,
el mundo os perdonária :
mas , como arrepentimiento,
os cansa de las familias
€ar.
— 47 —
la dulce paz y sosiego , y en vez de buscar ansiosos su bienestar y sustento , á la vida , que es su vida , cobardes , la llamáis peso. I Oh ! la vida de familia está llena de embelesos I
ESCENA VI.
DICHOS V DOLORES.
Dolor, i Está llena de amarguras
y desengaños horrendos 1.... €ar. ( Esto es lo que me faltaba ! ) ( Con disgusto) Ríe. I Dolores I ( Saludándola, ] Dolor. V. es bueno.
A mi pesar escuchó
lo que estaba Y. diciendo,
y yo tengo que pedirle
perdón por mis pensamientos. Car. Asi en lodo te equivocas ;
creías que sus consejos
Dolor. Al oirlo , mis creencias
he cambiado, y lo confieso. Hic. Yo, Dolores , sus sospechas
con grave pesar comprendo ;
mas , crea que tiene en mi .
un amigo verdadero. [Saluda] Car. i Ah ! no te vayas ahora. ( Bajo á Ricardo ) BiCAR. Con tu esposa, bien te dejo.
ESCEiNA VII.
DOLORES y CARLOS.
Dolor. ¡Carlos!.*.. ¿Qué tienes?; Car. Dolores,
mal humor. . .
Dolor. Pues yo quisiera.... .
Car. V Qued^ continuo estuviera
— 48 —
requebrándote de amore». Dolor. ¿ Quién te ha dídio t.... (Oon éégmdmi) Car. Yo lo sé<
Dolor. Pues muy mal que lo has ]Mnsado ;
del labio que me ha engañado
mentiras no codicié» '
Car. ¿Lo ves?.... Quejas. Dolor. No lo son ;
nada ya mi amor pretende ;
mas , al sarcasmo que ofende
contesta mi indignación , Car. \ Hola 1 i hola 1 1 Tienes bríos 1 Dolor i Mi amargura me los dá ! Car. Pues ten presente que ya
me cansan los di^svarios. Dolor. ¿Desvarios? Car. La verdad ;.
¿ cree tu mente estremosa
que es matrimonio otra cosa
que una sincera amistad? Dolor. Si por el mió juzgara,
yo que desdichada soy,
al oirle , Carlos, hoy,
vil engaño le llamará. Car. Me insultas.... Dolor. Tú abres las llagas
que hiciste en el alma tnia ;
\ consuelos á dar venia
y con injurias me pagas ! Car. \ Si para verte contenta,
eis preciso que mi amor
te cante cual trovador
que en sus layesl se alimenta!
Es fuerza ya cónypi^nder, ..
aunque bajes de tu cielo,
que el amor retnoofta d vuelo
para después descender.
T ya en la tranqcriia calma
que nos dá ia ftetidicion,
habla fria la razón,
y deja quieta el ahina.
(Marcha con desenfUb por fl fmrr y qméda DqIm'sí
Dolor.
Raf.
Dolor.
Raf.
Dolor. Raf.
Dolor. Raf.
DotOR.
Raf. Dolor. Raf. Dolor.
Raf.
— 49 —
manifestando en 9U ¿emhlaiUB lu doloroM torpre$a.¡ ¿T es este por quien ingrata los consejos desprecié de mi madre, y la causé ese dolor que la nuLla? ¿Es este por quien... ¿que digo? ¿Pensamiento criminal!... Aunque él sea desleal mi amor vivirá conmigo.
ESCEMVIH;
RAFAEL V DOLORES.
[Rafael entra pausadamente observando á Dolores, y ella al verle procura disimular su dolor sosíriéndose.) iQué pensativa, Dolores! lAh!... ¡Rafaell Si... pensaba... en un vestido... y casaba en mi mente los colores.